5/03/2013

Interesante entrevista a Marc Augé (antropólogo francés) en Revista Ñ


POR MONICA ANDRADE

Especial desde París

Futuro es el título del libro de Marc Augé que Adriana Hidalgo Editora se encargó de publicar en la Argentina. Allí, el antropólogo francés ofrece una visión menos pesimista de lo que cabría esperar en estos “convulsos tiempos de crisis” y propone el modelo científico como única vía para construir una sociedad en la que la meta sea el conocimiento. Augé conjuga ciencia y futuro para combatir los miedos que nos atenazan y nos hacen vivir en un eterno presente.
Después de acuñar términos como sobremodernidad y no lugar, defiende la búsqueda de la verdad para dominar el porvenir y dar sentido a la vida.
Infatigable viajero por Africa y América Latina, vive ahora en París y da continuos saltos a Italia, donde ha publicado primero su última obra. Los avances tecnológicos, la construcción de la identidad individual y colectiva y el papel de la educación en el progreso de la humanidad son los ejes de la conversación que Ñ mantuvo con él en el Jardin de Plantes parisino.
Su pensamiento fluye entre breves disquisiciones mientras continúa interrogándose por las cuestiones fundamentales del hecho humano. ­

¿Qué caracteriza a la sociedad en estos primeros años del tercer milenio y qué papel juega el arte dentro de ella?
Vivimos una crisis de dimensiones planetarias que trasciende la economía. No es sólo financiera o sólo política o sólo social, ni tampoco empezó ayer. El tercer milenio ha llegado cargado de miedos y no podemos excluir que en el futuro los historiadores hablen algún día de una Crisis de los Cien Años refiriéndose a este período. La escala de la vida es ahora planetaria pero sólo en algunos aspectos porque la sociedad no es planetaria y sí lo son la tecnología y la economía. Esa diferencia, que provoca grandes miedos, es la que hoy está mostrando el arte. El arte debe ser capaz de expresar a la sociedad, el mundo en el que vivimos. La gran dificultad estriba en tomar distancia con respecto a un estado de sociedad que, sin embargo, debe expresar para que pueda ser comprendido. Las formas de arte contemporáneo, al proponernos lo que vemos todos los días, nos perturban; transforman los objetos usuales y familiares en objetos de reflexión y, por eso, lejos de sublimar lo real, lo subvierten.
¿Qué nuevos rostros adopta la cultura hoy en Francia?
Detecto una gran vitalidad de la cultura y creo que los artistas están jugando un papel importante en el que proponen muchas preguntas y responden muy pocas. A menudo voy a exposiciones de arte contemporáneo, sobre todo de jóvenes artistas, y observo cómo están tomando conciencia de las contradicciones, de los aspectos problemáticos del mundo contemporáneo y cómo tratan de explicarlo a su manera. Me llama también la atención el hecho de que en el teatro se hagan más performances que obras en el sentido clásico de la palabra. En general, las artes plásticas están poniendo en escena los nuevos medios de comunicación e interrogándose sobre ellos. Algunos artistas resultan desconcertantes, sorprenden, no trasladan un mensaje, no ofrecen respuestas, sólo proponen preguntas y, además, lo hacen de manera indirecta. Son un poco como los etnólogos, se sorprenden, observan.
¿Cómo influyen los nuevos formatos en las características culturales en el nuevo milenio, en la sociedad de la información?
Por un lado, los medios tecnológicos nos hacen creer que vivimos en un tiempo en el que son posibles la ubicuidad y la instantaneidad. Son instrumentos muy potentes, una creación magnífica pero que, por otro lado, pueden suscitar ilusiones... enseñar cosas a quienes ya las saben. No son un instrumento pedagógico ni es posible que lo sean y, desde este punto de vista son una fuente de ilusión. Además son instrumentos de identidad pasiva y lo peor es que nos hacen perder la dimensión del tiempo y del espacio. Como dice Paul Virilio, la instantaneidad del tiempo está matando el espacio, el tiempo real de las transmisiones en directo devora el espacio, la geografía. En cierto sentido, son una negación del espacio y del tiempo.
¿Qué consecuencias se derivan de esa negación?
Es decisiva para la identidad, sea ésta individual o colectiva, nacional o de cualquier otro género. La cuestión es importante porque estamos en un mundo global para las identidades colectivas y en un mundo donde la individualidad se expresa a través del consumo. Cualquier identidad se crea a través de una negociación perpetua con la alteridad. Tenemos padres, parientes, orígenes, relaciones de amistad, etc., y todo eso nos constituye pero, a través de lo que llamamos redes sociales, no establecemos relaciones de verdad sino comunicación, hechos de comunicación. Una relación se construye a través del tiempo y del espacio. La prueba es que incluso los grandes mandatarios del mundo, a pesar de que disponen de todos los medios tecnológicos, necesitan verse y reunirse de vez en cuando. Tienen la intuición de que eso significa otra cosa.
¿Estamos concediendo demasiado poder a esas redes sociales?
Les estamos otorgando unos poderes que no tienen. Esos medios de comunicación son medios, no son una finalidad, no crean un mundo por sí mismos. Por supuesto no hay que condenarlos pero sí entender qué podemos esperar de ellos. No te permiten ser más sabio, ni tomar más conciencia sobre tu propia vida. Lo cierto es que la identidad se construye a través de la alteridad y que las relaciones son hoy todavía más importantes porque tenemos que construir un mundo, un mundo planetario que todavía no lo es y que se va a construir a través de la historia, que todavía no ha acabado y que nunca fue una cosa simple ni tranquila ni pacífica. Por eso, tenemos que establecer relaciones a nivel local, nacional, internacional y necesitamos utilizar esos medios como lo que son, simples medios.
¿Cómo se construye ese mundo, con qué herramientas?
Esa construcción solo puede llevarse a cabo a través de una política sistemática de educación. Es lo que llamo la utopía de la educación. Nuestra aspiración debe ser que cada uno estudie lo que quiera y lo haga durante el mayor tiempo posible. Sé que el modelo que propongo cuesta mucho dinero, pero si no lo hacemos, al menos parcialmente, es probable que nos encontremos con una catástrofe. En Europa se dice a menudo que la universidad tendría que preparar para el trabajo. No es así. La universidad tendría que ser un lugar de formación, de reflexión, sin ningún interés concreto. Por supuesto que entiendo que los jóvenes tienen que trabajar pero el trabajo debe ser una consecuencia, no una finalidad inmediata. La universidad no es el espacio para aprender un oficio. Para eso ya están las escuelas profesionales y esas las hemos reservado a las clases pobres con la orientación cada vez más precoz. Esta es la desigualdad fundamental y por eso yo propongo esa especie de utopía en la que las personas puedan estudiar lo que quieran durante largo tiempo. Entiendo que alguien me diga que eso no es realista, pero podría ser real y dar paso a una realidad más justa, más plural y plena para todo el mundo... una utopía.
En Francia, el presidente François Hollande convirtió la educación en el eje central de su campaña y ahora ha anunciado la contratación de miles de profesores...
Sí, es verdad, pero esto no es suficiente. Es verdad que se puede empezar con pequeñas iniciativas pero yo hablo de la educación en el sentido del conocimiento. Detecto una terrible progresión de la ignorancia, incluso en países muy desarrollados como Estados Unidos. Algunos estudios han puesto de manifiesto una enorme ignorancia entre amplias capas de población. Esa ignorancia es la que luego da pie a las supersticiones, un fenómeno que se desarrolla a medida que desaparecen las enseñanzas de filosofía, literatura, cultura clásica...
¿Provoca también que se simplifiquen los mensajes políticos?
No estoy seguro de que los políticos lo hagan a propósito. Creo más bien que es una expresión de su tiempo. Me llama la atención el escaso nivel del debate político en los Estados Unidos de cara a las elecciones presidenciales. Se trata de elegir al jefe del mundo y, la verdad, da miedo. Por otro lado, creo que la tendencia a creer que todo el poder de un país o de una región está en manos de una sola persona es algo pueril. Hay algo no democrático en este fenómeno.
En “Futuro” habla de los nuevos miedos que caracterizan a nuestra sociedad.
Sí, ha desaparecido el miedo a una guerra convencional pero han aparecido otros. Miedos económicos, a las catástrofes ecológicas, al terrorismo informático... Además, la brecha social entre pobres y ricos se agranda cada día tanto en los países emergentes como en los denominados desarrollados y las clases medias temen perder su posición y entrar en la tercera clase. Esta es una de las caras más visibles de la contemporaneidad.
Una consecuencia más de la crisis económica...
Hemos otorgado el poder a la especulación financiera. Detrás de los mercados, tan frágiles y susceptibles, hay una realidad que es la especulación. La economía real no es la que domina el mercado sino las finanzas, su dimensión especulativa. Hace 30 años había una realidad más visible de la economía real y creo que hay una relación entre esa tecnología y la especulación financiera. He leído que es posible especular no sólo instantáneamente sino con una antelación, vender algo antes de comprarlo...Compras y vendes a través de ordenadores y, de vez en cuando, ocurre una catástrofe. Estas prácticas son escandalosas, provocan catástrofes sociales y no tienen nada que ver con la producción.
¿Podemos aprovechar esta crisis para extraer alguna consecuencia positiva?
Mucha gente ha tomado una conciencia más clara de lo que es la riqueza y observa con preocupación las enormes diferencias salariales. El salario ¿es acaso la medida del mérito? Hollande ha introducido un impuesto para rentas superiores al millón de euros anuales. ¿Un millón de euros? ¡Qué barbaridad, cuando el salario mínimo no llega en muchos casos a los 1.000 euros! ¿Qué pensamos de un profesor que después de 20 años de trabajo gana 2.000? ¿Lo despreciamos? Si nos moviéramos en un solo país y no en una escala planetaria, diría que estamos en una situación prerrevolucionaria. Pero ahora todo es más complicado; las redes sociales no van a hacer la revolución. Cuando se dice que estaban en el origen de los movimientos de la primavera árabe... es una afirmación muy parcial porque había mucha gente, muchos pobres que no tenían acceso a ninguno de estos medios y que pudieron ser movilizados por ejemplo por los imanes. Digamos, de manera muy general, que en los países árabes coexisten dos hechos contradictorios, el de una desigualdad social muy grande y una religiosidad que puede ser utilizada debido a la pobreza.
Propone la ciencia como modelo para la política y la vida social.
Es el único dominio a propósito del cual se puede hablar de progreso, de progreso en el conocimiento. A veces se habla de cientismo pero eso no es la ciencia. La ciencia es un modelo de modestia frente a muchas demostraciones de orgullo. La historia de la ciencia es la del desplazamiento progresivo de las fronteras de lo desconocido, con sus correcciones y rectificaciones. El único sector de la actividad humana donde la noción de progreso, en el sentido de acumulación de conocimientos, deriva de la evidencia es también aquel donde se cuestionan sin cesar las nociones de certeza, verdad y totalidad. Funciona un poco como un existencialismo, cuando la existencia precede la esencia. Podríamos utilizar este modelo en la vida política y proyectar un modelo de forma más empírica y científica a partir de unos principios y luego medir la progresión.
¿Cuáles deberían ser esos principios?
La igualdad de los individuos y el conocimiento. Dar absoluta prioridad al conocimiento que es algo que ahora no hacemos. Cuando hablamos de desarrollo nos referimos muchas veces a la investigación en las empresas y esta no es investigación fundamental sino algo que tiene que ver con la innovación, con la mejora de los productos para hacer progresar el consumo. Desde luego, no es la que va a responder a nuestras preguntas sobre nuestra presencia y actividad en el mundo. Hemos progresado mucho en el conocimiento sobre el universo pero, como decía Pascal, el silencio infinito de estos espacios infinitos me asusta.
¿Por dónde pasa hoy el verdadero conocimiento?
Pasa por la unificación de todos los saberes incluida la ciencia. No debemos oponer la literatura a la filosofía, a la ciencia. Estoy seguro de que los grandes sabios científicos son también filósofos. Debemos dirigirnos hacia una sociedad en la que el conocimiento sea la meta y la prosperidad una consecuencia. La ciencia avanza tan rápido que no podemos imaginar cuál será el estado de nuestro conocimiento dentro de 50 años pero lo que es seguro es que vamos a progresar en dos direcciones: el conocimiento sobre el universo y sobre la naturaleza del ser humano. El hecho humano permanecerá, sean cuales fueren los avances de la ciencia. ¿Qué es la vida?, ¿qué es la conciencia? Es una aventura fascinante y hablaremos de ello dentro de unos siglos.
¿Cómo ve el futuro de Europa?
Espero que de la crisis nazca una Europa más fuerte. No puedo imaginar un retroceso, sería algo terrible, un fracaso. Como el resto, Europa está mundializada y no puede existir fuera de las reglas del mercado capitalista. Ahora todos los desafíos son planetarios y Europa podría jugar un papel muy importante en el planeta pero a condición de que siga existiendo como tal. El problema de Europa es que se agrandó antes de saber lo que sería. La construcción se hace lentamente, Europa tiene que pensar su unidad. Es la historia, pero claro, un siglo no es nada en la escala de la historia aunque lo es todo en la escala de un individuo. Ese es nuestro problema, que no llegaremos a ver muchas cosas, aunque no se trate de utopías.

3/26/2013

HARUKI MURAKAMI: COMO EMPECÉ A ESCRIBIR




Yo tenía veinte o veintiún años y estaba muy endeudado, trabajaba muchas horas en un bar con mi esposa y el futuro era incierto. Entonces un día, mientras miraba un partido de beisbol se me ocurrió de la nada ser escritor, sin haber tenido jamás ni la más mínima inclinación en ese sentido. Fue una suerte de apuesta. Con mi vida. Lo que estaba en juego era m
ucho. En retrospectiva, me doy cuenta de qué precaria era mi situación. Pero sobreviví.

Mi esposa, Yoko Takahashi, fue mi primera lectora. La novela producto de mi decisión en el partido de béisbol se llamó Hear the Wind Sing y ganó un premio para nuevos escritores en Japón.

Cuando se vendieron más de tres millones de ejemplares de la novela Tokio blues en Japón, no necesité seguir en el bar. A veces me pregunto por qué ahora soy novelista. Escribo de forma intuitiva, sin un plan. 1Q84 se me ocurrió mientras me encontraba en un embotellamiento de tránsito en Tokio. ¿Y si saliera de la autopista embotellada y bajara por la escalera de emergencia? ¿La vida cambiaría? Ese es el punto de partida.

No me pienso como un artista. Sólo soy un tipo que puede escribir.

Me levanto casi siempre a las cuatro de la mañana, escribo hasta mediodía, paso la tarde entrenándome para maratones y revolviendo negocios de discos viejos, y me voy a dormir con mi esposa a las nueve de la noche.

En la escritura hay un elemento físico. Si uno sigue escribiendo todos los días durante tres años, se fortalece. Por supuesto que también hay que ser fuerte en el plano mental, pero ante todo hay que tener fuerza física. Eso es muy importante.

Necesito fuerza porque tengo que abrir la puerta. Todos los días voy a mi escritorio, me siento y prendo la computadora. En ese momento tengo que abrir la puerta. Es una puerta grande, pesada. Hay que entrar a la Otra Habitación. En términos metafóricos, claro. Y hay que volver a este lado de la habitación. Y hay que cerrar la puerta. Hace falta fuerza física, literalmente, para abrir y cerrar la puerta. Si pierdo esa fuerza, ya no podré escribir una novela. Podré escribir algunos cuentos, pero no una novela.

Viajo a mi inconsciente. Tengo que entrar a ese caos. Pero el acto de ir y volver es una suerte de rutina. Hay que ser práctico. Cada vez que digo que si se quiere escribir una novela hay que ser práctico, la gente se aburre. Se siente decepcionada.

Pero lo importante es hacer con tu vida lo que te gusta. Yo sigo sabiendo qué es lo que me gusta. Si alguien no sabe qué le gusta o si lo sabe pero no lo hace está desperdiciando su vida.


Haruki Murakami
Kioto, Japón, 12 de enero de 1949

Carta abierta al Papa de una Abuela de Plaza de Mayo



 Por Sonia Herminia Torres *
Mi muy respetado Francisco:
Mi nombre es Sonia Herminia Torres y soy una de las tantas Abuelas de Plaza de Mayo de la Argentina. Vivo en Córdoba y a esta carta la escribo en esta fecha porque este 26 de marzo, hace 37 años, cambió mi vida en forma intempestiva, abrupta, definitiva. Esa fecha partió mi vida en dos.
Un 26 de marzo, hace exactamente 37 años, los militares de la dictadura más atroz que sufrió nuestro país se llevaron para siempre a mi hija Silvina Mónica Parodi, embarazada de seis meses y medio, y a su esposo Daniel Francisco Orozco. Ella tenía sólo 20 años y él 23. Toda la familia esperaba con amor y alegría la llegada del bebé. Desde esa tarde del 26 de marzo de 1976, los estoy buscando.
Sé con certeza que Silvina tuvo su hijo en cautiverio entre los últimos días de junio y los primeros de julio de aquel año terrible. Supe también que fue varón y que lo separaron de su madre y de toda su familia con posterioridad a su nacimiento.
Como tantos otros hijos de madres cautivas, los militares dispusieron de él como un objeto, dándolo a otra familia y condenándolo a caminar a tientas por la vida, sin saber su origen biológico y sin saber que esta abuela y su familia lo aman y lo han buscado incansablemente. Que lo siguen buscando.
Créame, Excmo. Francisco, que la desa-parición forzada de esos seres tan amados se convirtió en un dolor indescriptible que me acompaña desde entonces.
Ya tengo 83 años, y cada día me levanto con la esperanza de encontrar a mi nieto. De que él llame a mi puerta y me diga: “Hola abuela, ¡aquí estoy!”.
No quisiera partir sin poder ver su cara. Sin poder recrear en sus gestos los de sus padres, mis hijos, que, desde esas fotos en blanco y negro que las Abuelas llevamos siempre en nuestras marchas, nos miran. Porque, suspendidas en el tiempo, sus miradas son un ruego, al igual que nuestro andar sin descanso.
Su llegada al Vaticano, Francisco, ha renovado las esperanzas sobre todo lo que puede el inmenso poder de Dios y de su Iglesia. Es por eso que me dirijo a Usted, como máximo representante de la Iglesia, para pedirle que actúe sobre aquellos que tienen un conocimiento directo de dónde están nuestros nietos y nos digan a quiénes se los entregaron y dónde enterraron a sus padres.
Estoy convencida de que Usted, en este momento histórico, irrepetible, puede interpelar sus conciencias para que reparen de alguna manera el daño que han infligido.
Después de años de tristeza y desazón que han dejado marcas profundas en mi alma y en mi espíritu, deposito mi esperanza en Usted, Santo Padre.
Ya no me queda mucho tiempo. Quisiera rogarle que antes de mi viaje final me ayude a reencontrarme con mi nieto para que juntos podamos ponerles una flor a sus padres, contarle su historia, la mía propia, y juntarnos en el abrazo eterno que sólo permite el amor. Enseñarle que el amor crea mundos o los vuelve a refundar hasta de sus ruinas.
Confío en su corazón y en su inteligencia y en el nuevo lugar que Dios ha elegido para su vida. Sé que para Dios no hay cosas imposibles y que de su mano se podría lograr lo que tanto ansiamos las Abuelas de Plaza de Mayo. Es esa certeza la que me ha impulsado a escribirle desde el humilde lugar de madre y abuela.
Con todo mi respeto y con una gran esperanza, le envío mis mejores deseos en su tan trascendente misión.
* Abuelas de Plaza de Mayo-Filial Córdoba.

3/25/2013

Masivo reclamo para incorporar el derecho al agua potable en el nuevo Código Civil


En el Día Mundial del Agua, legisladores, organizaciones sociales y especialistas hicieron un reclamo sobre este punto, que el PEN eliminó del proyecto original. Asambleas de todo el país denunciaron frente al Congreso la "crítica situación hídrica de las provincias" y el "avance nacional del modelo extractivo".
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Con recolección de firmas y la participación de asambleas de todo el país en una radio abierta, el Parlamento por el Agua conmemoró el Día Mundial del Agua con un reclamo específico frente al Congreso: que se garantice el reconocimiento del derecho al agua para fines vitales en el nuevo Código Civil y Comercial, que los legisladores aprobarían en mayo.

La convocatoria social y política del Parlamento (espacio que articula la participación ciudadana y de actores sociales y políticos en el tema) fue muy heterogénea, ya que contó incluso con la presencia de Leandro Despouy, Jefe de la Auditoria General de la Nación y la adhesión de Adolfo Pérez Esquivel.

Estuvieron presentes los diputados nacionales Victoria Donda (Libres de Sur), María Luisa Storani (UCR), Carlos Comi (CC-ARI), Jorge Cardelli (Proyecto Sur), Mario Fiad (UCR), Fernando Solanas (Proyecto Sur), Inés Brizuela y Doria (UCR), Julio Martínez (UCR) y los legisladores por la Ciudad Rocío Sánchez Andía (CC-ARI) y Pablo Bergel (Proyecto Sur).

También participaron instituciones sociales y ambientales comprometidas con la lucha por la defensa del agua como Intercuencas, Conciencia Solidaria, Vecinos autoconvocados del CEAMSE, Amigos de los Parque Nacionales, Barrio de Pie y la FUA.

El reclamo estuvo centrado en el derecho al agua potable para fines vitales, que el Ejecutivo Nacional eliminó de la nueva letra del Código Civil, y que fue uno de los principales planteos en las audiencias que el Congreso realizó por todas las provincias el año pasado.

A su vez, los vecinos de las asambleas provinciales, y también de Buenos Aires y la Ciudad, denunciaron que "Argentina atraviesa una crítica situación hídrica que se agudiza con el avance del modelo extractivo que lleva adelante el Gobierno Nacional" a través de la megaminería (actividad que utiliza gran cantidad de agua por día) y otras actividades.

Fuente: El Parlamentario



3/10/2013

Juan Domingo Perón: ¡ los archivos secretos !


Ninguno de los investigadores consultados por Infobae estaba al tanto de la aparición del archivo de Perón, pese a que la misma tuvo lugar hace más de dos años. Los enigmas que podrían revelar
El Gobierno no informó a nadie del hallazgo
Crédito foto: Archivo Perón
“Todo el archivo de Perón estaba y quedó en Puerta de Hierro, dijo la autora de Las mujeres de Perón, Araceli Bellotta. La casa queda cerrada, hasta con el cadáver de Evita adentro, que después fue traído durante la presidencia de Isabel. Luego (Mario)Rotundo le remata a la viuda de Perón todo: biblioteca, muebles, ropa”. Rotundo es un empresario de rara trayectoria que, aduciendo que el General le había confiado sus pertenencias, se apropió de ellas y protagonizó por ese hecho un largo litigio con Isabel.
Pese a ser la vicepresidente 1ª del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego –recientemente creado por Cristina Kirchner y presidido por Mario O’Donnell- Bellotta no fue informada de la ubicación del archivo. “En todo caso, cuando yo escribí mi libro no lo vi”.
El propio O’Donnell, titular del organismo, se notificó por la consulta de este diario: “No, no sé nada, no le puedo decir nada al respecto, pero agradezco la información porque el tema me interesa mucho”.
“Cuando Perón volvió la última vez, decidió que ese archivo y el cadáver de Evita se quedaban en Madrid. Cuando él muere, los ‘montos’ (montoneros) secuestran el cadáver de Aramburu y exigen la repatriación del cuerpo de Evita. Cuando se produce el golpe de Estado, el archivo desaparece”, nos dijo Román Lejtman, autor de una de los investigaciones más recientes y completas sobre el tema (Perón vuelve). Tampoco él había sido informado de la recuperación del archivo.
El año 1976 marcaría el comienzo del derrotero secreto del archivo del General(ver Un misterioso archivo de Perón es ocultado en despachos oficiales). Pese a que las autoridades del Archivo General de la Nación, donde ahora se encuentra depositado, confirmaron que lo tienen, falta explicar el porqué del hermetismo en torno a este hallazgo. En tiempos en que es frecuente la apelación a la epopeya histórica para el sostén del relato y del discurso político, no sorprendería que la intención hubiese sido reservar estos papeles para lecturas amigas.
“Cuando yo empecé la investigación para el libro, alguien en Casa de Gobierno me dijo que estaban detrás de ese archivo pero no me lo dejaron revisar, contó Lejtman. La verdad es que pensé que me estaba mintiendo. Ahora, se vienen los 40 años de la muerte de Perón (2014), no me sorprendería que busquen un impacto para esa fecha”.
Ni siquiera Víctor Laplace, flamante realizador de un film sobre Perón (Puerta de Hierro, el exilio de Perón), estaba al tanto del asunto. “No, no lo sabía y la película ya la hice”, respondió con humor. “Me gustaría ver esos documentos, por supuesto, y comparar la realidad con mi guión, me interesa mucho”, agregó.
Infobae pudo saber que en las cajas encontradas hay cartas de algunos dirigentes que aún viven, como por ejemplo, el ex diputado Lorenzo Pepe, que actualmente preside el Instituto Nacional Juan Perón. Pero no fue posible comunicarse con él para confirmarlo y saber si estaba al tanto de la presencia de esa documentación en el AGN.
Ceferino Reato, autor de dos investigaciones sobre hechos clave del pasado (Operación Traviata –asesinato de Rucci- y Operación Primicia –asalto a un regimiento en Formosa durante el gobierno de Isabel Perón), dijo que sabía “que Perón tenía un archivo pero no que se había tenido noticia del paradero”, ya que nunca, en el transcurso de sus investigaciones, le habían hablado de su aparición. “ Pensé que alguno podía tener algo, Isabelita por ejemplo, y alguna otra persona, pero no sabía que existía de manera sistemática”, agregó.
Una larga persecución
Esta historia es una secuela más de la larga persecución de que fue objeto Juan Domingo Perón y de las muchas interrupciones violentas del ciclo institucional argentino durante el siglo pasado. Luego del golpe de Estado que lo destituyó e interrumpió su segundo mandato presidencial en 1955, Perón emprendió el camino del exilio. Tras breves estadías en Paraguay, Panamá, Venezuela y República Dominicana, se instaló en España, en enero de 1961, en la localidad de Puerta de Hierro (alrededores de Madrid), hasta su regreso a la Argentina en 1973.
Hubo en esos años, un constante ir y venir entre Buenos Aires y Madrid: hombres, cartas, declaraciones y cintas grabadas fueron el vehículo mediante el cual el dirigente exiliado logró mantener su liderazgo sobre el movimiento que había creado.
Ordenado como buen militar de formación, cuesta creer que Perón no haya tenido un archivo sistematizado. Sin embargo, casi toda la correspondencia suya que se ha publicado, lo ha sido por iniciativa de quienes la recibían. La más famosa –y quizá la más completa serie- es la que mantuvo con John William Cooke, su primer delegado en el país.
 
El hallazgo de una decena de cajas conteniendo documentos, cartas, cintas y otros papeles privados reunidos por el General durante esos años clave del pasado relativamente reciente debería ser una buena noticia compartida por todos los argentinos.
Muchos episodios –e incluso algunos enigmas- de la historia del país podrían ser esclarecidos o analizados bajo una nueva luz gracias a este archivo. Por ejemplo: ¿hubo una negociación entre Perón y el general Pedro Eugenio Aramburu para poner fin al régimen de Onganía y acelerar la apertura democrática en el país? Muchos peronistas históricos así lo aseguran e incluso señalan a Ricardo Rojo, el autor -ya fallecido- de Mi amigo el Che, como gestor de un encuentro entre ambos generales. ¿Habrá en esas cajas correspondencia entre Perón y Rojo o incluso Aramburu? De confirmarse esta relación, obligaría a revisar la historia del surgimiento de Montoneros y las motivaciones detrás de la operación que los catapultó a la fama: el secuestro y asesinato de Aramburu.
¿Visitó secretamente el Che Guevara a Perón en Madrid para persuadirlo de instalarse en Cuba, en respuesta a la insistente invitación de Fidel Castro, sistemáticamente declinada por el líder argentino, que veía en ello el fin de su autonomía política?
Perón tuvo vínculos y muy posiblemente también correspondencia con otros grandes protagonistas de su tiempo: Charles De Gaulle, Gamal Abdel Nasser, Mao, el ya citado Castro, etcétera. Su formulación de la Tercera Posición lo había convertido en un líder de concepto mundial. Pero, del mismo modo que con algunas personalidades tuvo afinidad por compartir categorías comunes de observación del devenir de los acontecimientos mundiales, es también conocida la animadversión que despertó en otros, desde Churchill a Stalin.
 
Otros misterios que aún rodean la historia peronista, como el robo de las manos de Perón, podrían tal vez ser esclarecidos. Es proverbial la sagacidad de Perón durante su exilio para persuadir a todo núcleo de poder que pudiera obstaculizar su retorno al país de que éste sería en su beneficio, para más tarde decir, en un recordado discurso en la CGT en 1973: "Ellos creían que yo era uno de ellos, pero yo no era uno de ellos, yo era uno de los nuestros". Una actitud que pudo despertar el rencor de más de uno. ¿Habrá entre los papeles de Perón cartas que prefiguren un ánimo de venganza, o textos de advertencia y hasta amenaza?
Un período particularmente intenso fue el de la misión que Isabel, la tercera esposa de Perón, vino a cumplir a la Argentina en 1964. El objetivo del viaje –cumplido- fue poner fin al desafío del vandorismo al liderazgo del General exiliado. La correspondencia y los informes que Isabel le envió entonces desde el país están en esas cajas, según pudo saber Infobae.
Sería lamentable que la sombra de la manipulación dificultara una vez más, como ha sucedido muchas veces en el pasado, la reconstrucción de una memoria histórica que pertenece a todos los argentinos. 

    Un misterioso archivo de Perón es ocultado en despachos oficiales


    Fue robado en los años 70 de su residencia de Puerta de Hierro. Recuperado por el Gobierno, permanece oculto al público pese a su incalculable valor político e histórico. Infobae reconstruyó el derrotero de estos papeles ultrasensibles
    Un misterioso archivo de Perón es ocultado en despachos oficiales
    Todos oyeron hablar de él, pero nadie lo vio. Oficialmente al menos. Objeto deseado de historiadores, ensayistas y peronistas nostálgicos, el archivo atesorado personalmente por el General en su largo exilio madrileño y desaparecido en circunstancias que hasta ahroa se desconocían ha sido recuperado hace por lo menos dos años por las autoridades pero inexplicablemente el hallazgo fue mantenido en secreto. Esta es la historia.
    Poco después de la muerte de Perón, más concretamente, al momento de producirse el golpe de Estado de 1976, un comando de la Fuerza Aérea ingresó a la casa de Puerta de Hierro y robó los papeles privados del General. Eran 10 cajas que fueron ocultadas por el servicio de Inteligencia de ese cuerpo y que año a año fueron pasando de mano en mano por los diferentes jefes de Inteligencia y de Estado Mayor de la Fuerza Aérea.
    Así permanecieron bajo secreto hasta que Nilda Garré, designada ministra de Defensapor Néstor Kirchner y que estuvo al frente de esa cartera de 2005 a 2010, otorgó plenos poderes a tres de sus subordinados, entre ellos a Ileana Arduino, secretaria de Derechos Humanos en ese ministerio, para ingresar a cualquier dependencia de las Fuerzas Armadas con el fin de indagar sobre el eventual destino de personas desaparecidas durante el Proceso.
    Fue en ese contexto que el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Constantino, les comunicó que, en algún lugar no precisado, el arma bajo su mando tenía guardadas 10 cajas con documentación perteneciente al general Perón.
    El material fue localizado y pasó a disposición de la ministra Garré, previa firma de un acta de entrega.
    Infobae puede confirmar que esas cajas conteniendo los papeles privados del hombre que desde el exilio incidió en el rumbo de la política argentina durante casi dos décadasestán desde hace más de un año depositadas en el Archivo General de la Nación(AGN). Pero el hecho de que hayan estado en manos del Gobierno desde bastante tiempo antes deja abierta una ventana de duda sobre lo que sucedió entre el momento de su recuperación y su depósito en el Archivo.

    Qué contiene el archivo y por qué nadie pudo verlo hasta ahora
    Considerando que Nilda Garré dejó el ministerio de Defensa en diciembre de 2010 para hacerse cargo de la cartera de Seguridad, la entrega del archivo debió producirse antes de esa fecha. El director del AGN, Juan Pablo Zabala, confirmó a Infobae la presencia de estas cajas en el organismo que dirige. Su contenido, dijo, está siendo analizado y procesado. Sin embargo, no pudo informar la fecha exacta desde la cual están bajo su custodia -"más de un año", dijo- ni dar una estimación de cuándo podrán ser consultadas por el público o, al menos, por historiadores y otros investigadores.
    En concreto, en algún momento entre el hallazgo y su depósito en el AGN, mientras las cajas se encontraban aún bajo la órbita de Garré, su contenido habría sido registrado y digitalizado para ser entregado a un periodista que estaría trabajando en la elaboración de un libro.
    Perón vivió en Madrid entre enero de 1961 y junio de 1973, fecha de su regreso definitivo al país. Durante esos años, pasaba 12 horas por día sentado frente a su máquina de escribir, respondiendo correspondencia y enviando instrucciones a sus seguidores: consignas, planes de lucha, recomendaciones, todo iba por carta y en algunos casos escrito en clave.
     
    Además, grababa cintas con mensajes y discursos que eran luego difundidas y escuchadas en la clandestinidad por los peronistas proscriptos en el país.
    Todo ese material estaba desaparecido. Hasta ahora. Las cajas depositadas en el archivo no sólo contienen esa correspondencia de Perón: también hay cartas de su secretario de entonces, José López Rega, más tarde ministro de Acción Social; losinformes que su tercera esposa, Isabel, le envió durante su viaje a la Argentina en el año 1964; papeles de la masonería y cintas grabadas por el General, entre otros documentos. Y, algo por demás interesante, el libro de claves que Perón usaba para encriptar la información más sensible.
    Como se dijo, la noticia de este hallazgo fue mantenida en secretoInfobae consultó a varios investigadores y especialistas de la historia peronista y ninguno de ellos fue notificado del hecho [ver nota relacionada] .
    Para explicar esta demora y reserva, otra funcionaria del Archivo, la profesora Sidersky, dijo a Infobae que las cajas contienen correspondencia de “personas que están vivas” y que por lo tanto puede haber un conflicto de intereses entre el deber de poner a disposición de todos los ciudadanos una documentación que es de utilidad pública y el derecho a preservar la intimidad.
    Esto no alcanza para explicar algo curioso: por qué un hallazgo de incalculable valor histórico y político como éste les fue ocultado a los argentinos. Aunque se puede decir que hoy el archivo está donde debe estar, resta esclarecer por qué todavía no se dio a conocer una noticia tan extraordinaria como es la recuperación del archivo personal de Perón de Puerta de Hierro. Y, más importante aún, por qué el procesamiento de su contenido se está haciendo en forma opaca y sin la debida supervisión de expertos independientes.
    Detalle no menor, que arrojará una mancha de sospecha definitiva sobre la posiblemanipulación de papeles que son acervo cultural y patrimonio de todos los argentinos.

    3/05/2013

    Benedicto XVI: Habló al mundo con el instrumento más persuasivo: la razón


    El profesor judio Weiler, de la Escuela de Derecho de la Universidad de Nueva York, valora el pontificado que acaba de terminar
    Autor: Joseph H.H. Weiler | Fuente: www.paginasdigital.es

    Sería difícil encontrar, en cualquier parte del mundo, una persona que no mantenga vivo el recuerdo de alguna de las apariciones más importantes de Benedicto XVI en la escena mundial: en la Asamblea General de Naciones Unidas tal vez, o quizá el famoso discurso en París, en el Colegio de los Bernardinos, o en el Westminster Hall de Londres, o en el Bundestag alemán; y casi todos habrán oído hablar del discurso de Ratisbona. ¿Cómo explicar una capacidad así para llamar la atención del mundo entero? ¿Es simplemente a causa de su oficio, el Papado? ¿El ser jefe de una Iglesia que comprende a más de mil millones de personas?

    En el Génesis, capítulo 11, se lee el caso simbólico de la Torre de Babel: toda la tierra hablaba una sola lengua y usaba las mismas palabras. Al salir de oriente los hombres... se dijeron unos a otros: "Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego". El ladrillo les servía de piedra y el asfalto de cemento. Luego dijeron: "Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo y pongámosle un nombre por si nos dispersáramos por toda la tierra". Pero el Señor bajó a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo y dijo: "He aquí que el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero".

    La historia narrada en el libro del Génesis, engañosamente sencilla, va al corazón de la condición humana. Vivimos en un mundo guiado por hybris y soberbia, y por tanto dividido por lenguas, culturas y distintas religiones, ideologías y visiones del mundo. A veces dominado por los conflictos, a menudo sanguinarios.

    ¿Cuál es la "única lengua", cuáles son esas "mismas palabras" capaces de trascender tanto la hybris como las divisiones culturales, lingüísticas y de todo tipo? ¿Cómo un hombre puede "hablar al mundo", a un mundo fuera del suyo propio? Los sabios han reflexionado mucho sobre esto en el curso de los años. ¿Hebreo? ¿Griego? ¿Latín? Benedicto, en su carisma único, en su magisterio y en su modo de ser, ofrece a esta pregunta una de las respuestas más interesantes y persuasivas: ¡la lengua de la razón! Ese es el hilo rojo que une su intervención en la Asamblea General de Naciones Unidas, su discurso de París, su intervención en el Westminster Hall, sus conferencias de Ratisbona y su intervención, probablemente la más importante, en el Bundestag alemán. Que no se me malinterprete: cuando se mueve en la escena del mundo, del mundo que está fuera del suyo, Benedicto no deja a un lado su fe. La Revelación y la constante presencia de Dios en este mundo definen su ser, son parte de su testimonio continuo. Pero esto es lo que él ofrece. Según una expresión de su gran predecesor, la Iglesia propone, nunca impone.

    Pero cuando él plantea propuestas al mundo, cuando afirma con seguridad la legitimación de la Iglesia y del mensaje cristiano para tomar parte en el diálogo sobre los valores de la vida pública, su lenguaje, sus palabras pertenecen a la única lengua que puede trascender la diferencia y la división, la razón humana.

    No hay peligro de exagerar al subrayar la importancia de esta lengua benedictina. Ella es al mismo tiempo audaz y valiente. Es audaz de dos formas. Sobre todo, si tiene delante a un hombre, cuya única medida ha sido siempre la verdad, incluso cuando la verdad desconcierta, eso es lo que distingue al cristianismo de otras religiones, cuya normativa pública ha sido sin embargo, y sigue siendo aún hoy, una combinación de revelación y razón. Para él esto es algo imposible: imponer en el ámbito público una prescripción fundada sobre la sola revelación, a personas que pueden no aceptar esa o cualquier otra revelación, ofende no sólo a la dignidad del hombre sino a la dignidad de la religión y a la de Dios mismo. Para Benedicto la libertad de religión es necesariamente también libertad que da la religión. Sí, la libertad de decir "no" a Dios. Pensar de otro modo significa negar nuestra propia ontología de seres morales libres creados a imagen de Dios.

    En segundo lugar, esta lengua benedictina se mide audazmente con una cómoda argumentación, que excluye a la voz cristiana del debate público precisamente porque, al estar basada en la Revelación, carecería de un punto de partida común con ella. En un cierto sentido, podemos decir que el mundo entero está dominado por el pensamiento del gran filósofo americano John Rawls, que ha articulado las condiciones de legítima participación en la discusión normativa de nuestras democracias. Para que se pueda dar tal participación debería haber una premisa común de lo que cuenta como un argumento convincente basado en un fundamento cultural compartido. Toda religión, entre ellas el cristianismo, se considera entonces sectaria, no compartida, basada en una revelación y por tanto ontológicamente no convincente para los no creyentes. En nuestro sistema democrático los fieles debían por tanto gozar de la libertad de religión, pero tendrían que dejarla en casa cuando se tratara de entrar en el debate público. En la historia de las ideas, la lección de Benedicto en el Bundestag será considerada como la respuesta más autorizada a Rawls. El Papa acepta la premisa de Rawls, pero demuestra sus incomprensiones y su distorsión del carácter del cristianismo.

    Y es una lengua valiente porque no sólo es un pase de entrada en la plaza pública, sino que impone también una seria y severa disciplina a la comunidad cristiana de fe. Las vías de la razón podrían llevar a revisar artículos de fe, a derribar juicios precedentes. Faltaría el comodín: "Esto es lo que Dios manda". Y eso no es razón. Se podría incluso sucumbir, razonablemente, en una discusión arraigada en la razón. Si se adopta una lengua, hay que hablarla correctamente para ser comprendidos, para ser persuasivos. Y eso vale también para la lengua de la Razón.

    En todos sus principales encuentros con el mundo, hemos asistido al mismo escenario, repetido continuamente: los medios de comunicación escépticos, a la espera de un rígido doctrinario, "El Profesor" -por recordar uno de sus apelativos más amables-, "El Inquisidor", "El Rottweiler", entre los peores. Y sin embargo, puntualmente, todas las veces, él llega de un modo tranquilo y convincente a conquistar, no a su rebaño, sino a personas de otros credos y sin ninguna fe. ¿Quién puede olvidar su triunfo total por ejemplo en Reino Unido?

    ¿Cuál es su secreto? Él es la personificación de Jerusalén y Atenas, una metáfora que le encanta usar al describir el cristianismo. Un hombre de evidente gran fe que sin embargo no predica, sólo enseña. Audaz, pero también valiente, hasta el punto de llegar a auto-limitarse.

    En definitiva, una capacidad comunicativa única, la habilidad de hacer sencillo y accesible lo que a veces es complejo y profundo.

    Será un ejemplo difícil de seguir.

    (publicado en Avvenire)

    2/03/2013

    Malí: El gran juego con China en el centro del escenario



    Por Juan Gelman
    Es verdad que la Casa Blanca nunca estuvo dormida respecto al Africa: entre otras cosas, viene entrenando a tropas de 34 países y el Comando Estadounidense para Africa (Africom, por sus siglas en inglés) con sede en Stuttgart, encargado de los operativos militares “para apoyar la democracia y la libertad” en el continente negro, ha instalado numerosas bases que llevan el nombre gentil de “locaciones cooperativas de seguridad”. Pero la invasión francesa de Mali abrió las puertas para concretar la denominada “lucha contra el terrorismo” en Africa. Es decir, la guerra, como en Irak, como en Afganistán.
    Enfrentar la amenaza de Al Qaida es, como de costumbre, la consigna que enarbolan Washington y París, su socio menor en la OTAN. Pero la cuestión no es tan clara. Como señala Patrick Cockburn, ex corresponsal en Medio Oriente del Financial Times: “La insurgencia nacionalista tuareg, y no el islamismo radical, es el corazón de la crisis en Mali. ¿Qué está haciendo AQIM (nombre del grupo jihadista presuntamente afín a Al Qaida) en el norte de Mali, que nunca fue en el pasado un bastión de los fundamentalistas? AQIM es un movimiento que emergió de la guerra civil de los ’90 en Argelia. Fundado en 1998, sus miembros se trasladaron al norte de Mali en el 2003, cuyo gobierno los consideró una contrapartida de los separatistas tuareg” (www.counterpunch.org, 21-1-13).
    En efecto, el gobierno maliense no sólo ha tolerado los operativos de AQIM en la última década: también sacó provecho de los secuestros y del narcotráfico practicados por los falafistas jihadistas. Siempre desvió a AQIM la ayuda militar internacional recibida para impedir el secesionismo tuareg. Agrupados en el Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA, por sus siglas en inglés), los tuaregs se rebelaron en el 2012, desalojaron del norte de Mali a las tropas del ejército y declararon la independencia de Azawad, un territorio que comprende el 60 por ciento del país. El gobierno maliense usó a AQIM para combatir al MNLA, que se caracteriza por su laicismo.
    Es confusa además la relación de AQIM con Al Qaida. “A menudo se lo describe como una ‘rama’ de la central de Al Qaida a la que Osama bin Laden dio fama”, señala The Washington Post. Agrega: “Es muy difícil conocer la conexión exacta entre los líderes de AQIM en Argelia y los que operan muy lejos en Irak y Afganistán. Pero la trayectoria de AQIM sugiere que sobre todo actúa por cuestiones locales, más que en función de la ‘jihad global’ que impulsa la central de Al Qaida” (www.washingtonpost.com, 17-1-13).
    Francia combate ahora contra AQIM y, en particular, contra el MNLA. Es que el separatismo tuareg podría ganar adeptos en las naciones vecinas. Azawad, que alguna vez fuera un Estado no reconocido, abarca zonas del norte maliense, pero también del norte de Níger, el sur de Argelia y el sur de Libia. Y muy cerca, en Níger, Francia explota dos minas de uranio que satisfacen el 30 por ciento del abastecimiento de su sistema nuclear, que proporciona el 75 por ciento de la electricidad que insume. Está instalando la tercera, pero sería subestimar el verdadero núcleo de la cuestión reduciéndola a los intereses de Francia.
    El problema para Occidente en Africa es, en realidad, China. A lo largo de los años, Beijing ha instalado unas 2000 fábricas propias en distintos países del continente, una inversión indirecta cuyo monto el Banco Mundial estima en 33.000 millones de dólares. El comercio chino-africano fue por valor de 200.000 millones de dólares en el 2012 y aumenta a una tasa anual del 33,6 por ciento (www.chinadaily.com.cns, 19-7-12). Y luego, las inversiones en la explotación de materias primas, petróleo incluido: 90.000 millones de dólares hasta mediados del año pasado (www.businessinsider.com, 27-6-12).
    La síntesis de la cuestión sería contener a China detectando a Al Qaida en todas partes, fatigado pretexto para intervenir militarmente. En Washington se habla ya de una larga guerra en toda la región del Sahel, que se extiende desde el Atlántico hasta el Mar Rojo. Un funcionario estadounidense se refirió a la intervención occidental en Mali: “Va a tomar mucho tiempo y tiempo significa que puede durar varios años” (www.washibgtonpost.com, 28-1-13). “Algunos altos funcionarios y mandos militares del Pentágono advierten que, sin una acción más agresiva de EE.UU., Mali podrá convertirse en un refugio para los extremistas” (www.latimes.com, 18-1-13).
    La Casa Blanca diseña un plan para instalar una base permanente de aviones no tripulados en Africa, según The New York Times. Un funcionario declaró a este periódico que tal base “está directamente relacionada con la misión en Mali, pero también le daría al Africom una presencia más perdurable” (www.nytimes.com. 28-1-13). Como dijera el nuevo secretario de Estado, John Kerry, ante el Senado: “China está en toda Africa, repito, en toda Africa. Y están comprando contratos a largo plazo para la explotación de minerales. Y hay algunos lugares en los que no estamos en el juego. Y odio decir esto. Y tenemos que entrar” (www.upi.com, 24-1-13). Cristal clear, como dicen por allá.
    Fuente: Página12

    1/31/2013

    Atahualpa Yupanqui: Nace un 31 de Enero de 1908


    N
    ació en Pergamino, Provincia de Buenos Aires, República Argentina, el 31 de enero de 1908. Recibió el nombre de Héctor Roberto Chavero, pero adoptó el de Atahualpa Yupanqui, en memoria de los últimos gobernantes incaicos.

    Atahualpa Yupanqui

    Se mudó de muy pequeño a Agustín Roca, localidad cercana a Junín, y a los diez años, a Tucumán. Retornó a Junín a los diez años, por la muerte de su padre. Allí comenzó a estudiar guitarra con Bautista Almirón, destacándose muy pronto.

    A la edad de dieciocho años, recorrió el país mostrando sus dotes artísticas. Desde 1931 hasta 1934, sufrió el exilio en Uruguay. En este último año, volvió a su país natal, residiendo alternativamente en Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Salta y Jujuy.
    Contrajo matrimonio dos veces: con María Martínez y con Paule Pepin Fitzpatrick, quien colaboró con su marido bajo el seudónimo de Pablo del Cerro.
    Fue cantante, cantautor, guitarrista y escritor.
    Se enroló en el comunismo aunque luego fue expulsado del mismo.
    Entre 1946 y 1949, luego de que viera la luz su primer libro, “Piedra sola” (1940), sufrió la cárcel y la censura.

    Atahualpa Yupanqui

    Sus canciones revelan un claro compromiso con la realidad sociopolítica, y entre ellas, podemos citar: “Viene clareando”, “El arriero”, “Zamba del grillo”, “La añera”, “La pobrecita”, “Milonga del peón de campo”, “Camino del indio”, “Chacarera de las piedras”, “Recuerdos del Portezuelo”, “El alazán”, “Indiecito dormido”, “El aromo”, “Le tengo rabia al silencio”, “Piedra y camino”, “Luna tucumana”, “Los ejes de mi carreta”, Tú que puedes vuélvete”, “Cachilo dormido”, “Las preguntitas” y “Sin caballo y en Montiel”.

    Entre los libros aparecidos entre 1940 y 1992 se cuentan: “Piedra sola” (1940), “Aires indios” (1943), Cerro Bayo (1953), “Guitarra” (1960), “El canto del viento” (1965), “El payador perseguido” (1972) y “La Capataza” (1992).
    El famoso intérprete, Jorge Cafrune, lo eligió como autor de sus cantos. Trascendió a la gloria como el más renombrado folklorista argentino.
    Falleció en Nimes, Francia, el 23 de mayo de 1992.
    Poemas de Atahualpa Yupanqui en Poemas del Alma


    1/29/2013

    Osvaldo Soriano: a 16 años de su fallecimiento...



    FELIZ CUMPLE MAESTRO SORIANO♥!!

Osvaldo Soriano nació en Mar del Plata el 6 de enero de 1943 y murió el 29 de enero de 1997 en la ciudad de Buenos Aires.

En 1973 publicó su primera novela Triste, solitario y final, traducida a doce idiomas. 

En 1976, después del golpe de Estado, se trasladó a Bélgica y luego vivió en París hasta 1984, año en que regresó a Buenos Aires.

En 1983 se conoció en No habrá mas penas ni olvido, llevada al cine por Héctor Olivera, que ganó el Oso de Plata en el festival de cine de Berlín. 

En 1983 se publicaron seis ediciones de Cuarteles de invierno, ya considerada la mejor novela extranjera de 1981 en Italia, y llevada dos veces al cine. 

En 1984 apareció Artistas, locos y criminales, y en 1988 Rebeldes, soñadores y fugitivos, colecciones de textos e historias de vidas. 

Ese mismo año se publicó A sus plantas rendido un león, la novela de más éxito editorial de los últimos años.

Entre 1989 y 1990 escribió Una sombra ya pronto serás, llevada al cine en 1994, una vez más, por Héctor Olivera. 

En 1993 publica Cuentos de los años felices, historias cortas, la mayoría de las cuales aparecieron en el diario Página|12, del cual Soriano era asiduo colaborador. 

Las novelas Triste, solitario y final, No habrá más penas ni olvido, Cuarteles de invierno y A sus plantas rendido un león han sido publicadas en veinte países y traducidas a los idiomas inglés, francés, italiano, alemán, portugués, sueco, noruego, holandés, griego, polaco, húngaro, checo, hebreo, danés y ruso. 

Murió en Buenos Aires el 29 de enero de 1997.

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José María Gatica: Un odio que no conviene olvidar
Por Osvaldo Soriano

A Julio Cortázar

[Poco después del "rodrigazo", que nos dejó a todos en la miseria, Roberto Cossa me hizo entrar en El Cronista Comercial, donde volví a ser redactor de deportes. Esta semblanza de José María Gatica se publicó a fines de 1975.]

"No me dejés solo, hermano". Tirado en el pavimento, el cuerpo sacudido por los espasmos, Gatica se aferraba al pedazo de vida que se le iba. Lo rodeaba una multitud de extraños que lo habían visto caer bajo las ruedas de un colectivo, a la salida de la cancha de Independiente. Pocos ojos entre los que miraban esa piltafa cercana a la muerte habrán reconocido el cuerpo de José María Gatica, uno de los mayores ídolos que tuvo el boxeo argentino. 

Tenía 38 años y parecía un viejo. Hasta ese día en que la borrachera no le dejó hacer pie en el estribo del ómnibus, había sobrevivido en una villa miseria como tantos otros; algún rasgo lo distinguía: la nariz aplastada, la sonrisa provocadora, un cierto desdén por el futuro. Era uno de esos hombres obligados a soñar con el pasado, porque el suyo estaba teñido de sangre y ovaciones. 

El 7 de diciembre de 1945 subió por primera vez a un ring como semifondista profesional. Esa noche, su triunfo por nocaut en la primera vuelta frente a Leopoldo Mayorano no puso al público de pie, ni lo irritó. Comenzaba su carrera un hombre de rabia larga, de ambición fresca. 

Había sufrido la violencia desde su nacimiento, en Villa Mercedes, San Luis, el 25 de Mayo de 1925. A los siete años llegó a Buenos Aires en un tren de carga, con su madre y un hermano mayor. 

A los diez había ganado un lugar en Plaza Constitución, donde lustró miles de zapatos. De rodillas, miraba desde abajo la cara de la gente, pero hasta ese privilegio tuvo que defender a golpes frente a competidores tan desesperados como él. Un peluquero que vivía por allí lo vio pelear varias veces y quedó impresionado por su agresividad. Era Lázaro Koczi, un hombre relacionado con el boxeo profesional. Pronto le propuso cambiar de oficio. 

The Sailor's Home era la casa de la misión inglesa para marineros. Estaba en Paseo Colón y San Juan, un barrio con tradición de compadritos. Allí paraban los hombres que habían perdido sus barcos en los extravíos de una borrachera, los desertores, los enfermos, los malandras sin cuchillo. Todo se resolvía a puñetazos. Un hombre de agallas podía ganarse allí veinte pesos si era capaz de vencer en tres rounds al marinero más fuerte. 

Lázaro Koczi apareció una noche con Gatica, le mostró el ring y le habló de los veinte pesos. El lustrabotas subió. Se sabe que ganó varias peleas, que agachó a corpulentos marineros y luego dejó su parada de Constitución. Había ganado el derecho a más. 

El 7 de diciembre de 1945 -ese año singular en la historia argentina- debutó en el Luna Park. Sus ojos verdes habrán visto la multitud con el brillo del desafío. Bastó un golpe para que Mayorano, su rival, fuera a la lona. En poco tiempo ganaba dos peleas más y los empresarios pusieron sus ojos en él. Al año siguiente ganó las siete peleas que hizo, una de ellas con Alfredo Prada, quien sería su más rival encarnizado.

Por entonces el público se había dividido: el ring-side abucheada a Gatica, quería verlo en el piso; la popular rugía alentando a ese morocho que miraba con odio a sus rivales y cuando los tenía a sus pies levantaba los brazos tan abiertos como para abrazar al mundo. Los apodos de la tribuna eran diversos, según de dónde provenían: Tigre, para la popular, Mono para el ring-side. A los periodistas le gustaba más Mono y así lo recuerdan aún. 

Mientras duró su grandeza tuvo un rival irreconciliable sobre el ring: Alfredo Prada. Ya se habían enfrentado antes, cuando no suponían que la vida los iba a unir en el triunfo y el fracaso. Combatieron seis veces y ganó tres cada uno. La última pelea, en 1953, significó la derrota de Gatica y el comienzo de su patética decadencia. Los enfrentamientos entre Gatica y Prada dividieron al público como nunca; se estaba con Gatica o contra él. Prada era campeón argentino, una satisfacción que el Mono nunca alcanzó. Cuando el pleito terminó, las carreras de ambos llegaraban al ocaso. Prada dejó el boxeo con algún dinero en el banco. Afrontó la vida como un ciudadano recompensado. El Mono volvió a su origen, como si toda su pelea con la vida hubiera sido una parábola restallante, una explosión de luces que lo iluminaron hasta, de pronto, dejarlo nuevamente en la oscuridad.

Volvió a una villa miseria. Vivió de la caridad junto a su segunda mujer y dos hijas. Fue una fiesta para los periodistas encontrarlo sentado a la puerta de su casilla de latas, tomando mate, sucio y harapiento. 

Entonces Prada tuvo un gesto que los diarios elogiaron: abrió un restaurante en calle Paraná y llevó al Mono con él. Le pagó quince mil pesos por mes y lo puso en la puerta del negocio para exhibirlo. El gesto compasivo de Prada era otra humillación que Gatica soportó porque no podía sino aceptar su derrota. 

Había vivido como un esclavo y pocos le perdonaron su grotesca revancha: como un Robin Hood de barrio, iba con los suyos -los lustradores- y les destrozaba los cajones a patadas a cambio de billetes de mil. Pagaba con una fragata los diarios que quitaba a las viejas que rodeaban el Luna Park. Unos pocos lo miraban con respeto, otros ser reían de él. 

Desde que Alfredo Prada lo venció en 1953, en la última pelea, no dejó de caer. Siguió tres años más, pero estaba acabado como boxeador. Como hombre le faltaba recorrer la pendiente más dura: el desprecio, el odio, el revanchismo de las buenas conciencias. 

Era, para ellas, un analfabeto despreciable, un "lumpen". Perdió todo lo que tenía pero jamás se lamentó. Fue noticia para los diarios el día que una inundación se llevó lo poco que le quedaba. Entonces, fue fotografiado en camiseta, lleno de mugre y mereció crónicas colmadas de aleccionadora compasión. Curiosamente, el Mono sonreía.

 
El presidente Perón saluda a Gatica. Gatica diría su célebre frase: "Dos potencias se saludan"

Adhirió fervorosamente al peronismo y, curiosamente, su esplendor y caída desplegó la misma parábola en el almanaque: levantó su brazos en 1945 y lo bajó, vencidos, en 1956. Había sido el preferido de Perón mientras brillaba. Aficionado al boxeo, el Presidente apoyó el viaje de Gatica a Estados Unidos para buscar una pelea con el campeón de los livianos. En cuatro rounds venció a Terence Young y esta victoria le abrió las puertas a la pelea con Ike Williams, dueño de la corona mundial, en 1951. Medio país estuvo pendiente de la suerte del Mono que iba a batirse en el Madison Square Garden de Nueva York. Subió a la lona sobrador, fanfarrón. Cuando empezó el combate bajó las manos y puso la cara, como lo haría luego Nicolino Locche. Pero Gatica no sabía de esas sutilezas. Bastaron tres golpes de Williams y a los tres minutos de pelea el Mono se derrumbó. Desde entonces perdió los favores oficiales y dejó de ser el hombre que se fotografiaba junto a Perón. Entre 1952 y 1953 ganó trece combates luego de ser vencido por Luis Federico Thompson, pero la última derrota ante Prada lo puso en la pendiente definitiva; caualmente, esa derrota sucedió un 16 de setiembre, dos años antes del día que estalló el pronunciamiento militar contra el peronismo.

No sólo Prada usó al Mono para exaltar la beneficencia. Martín Karadagián, un empresario del espectáculo que había montado una troupe de luchadores, lo llevó a parodiar una final. También allí tenía que perder. En "sensacional encuentro" Karadagián, dueño del poder, benefactor de hospitales, lo sometió por unos pocos pesos. 

La última derrota ocurrió el 10 de noviembre de 1963, bajo las ruedas de aquel colectivo. Había terminado su vida en una parábola perfecta de humillación; "una bala perdida", como solía decir él. 

No tuvo amigos. Apenas dos o tres compañeros de aventuras en los momentos en que regalaba su pequeña fortuna. Contestaba con monosílabos, recuerdan algunos, para escapar de los adulones y los ambiciosos; otros dicen que no hablaba para ocultar su escasa educación. Tirado en la calle Herrera, de Avellaneda, manchado de sangre, con los ojos abiertos puestos en otro vendedor de muñecos, repitió: "No me dejés solo, hermano; levantáme, no quiero estar tirado". 

Cuando murió, La Prensa dijo: "La popularidad que adquirió Gatica por sus éxitos y por su característico estilo de infatigable peleador, fue utilizada por el régimen de la dicatdura, que lo adoptó como en el caso de otros campeones deportivos como instrumento de propaganda. Y esta publicidad extradeportiva y el aplauso obsecuente de personajes encumbrados no fueron ajenos por cierto a que él cayera en actos de inconducta dentro y fuera del ring". Fué un recuerdo político, cargado de desprecio. Al comentarista, como a tantos otros hombres de traje gris, le hubiera gustado ver a Gatica domado. Pero no; aún muerto sería molesto: nunca llegó tanta gente a la Federación Argentina de Box como para su velatorio. Hombres y mujeres hicieron una colecta y compraron una corona que decía: "El pueblo a su ídolo". El féretro tardó siete horas en llegar al cementerio de Avellaneda. Cuando la última palada de tierra cubrió el modesto cajón, los cronistas anotaron esta frase de Jesús Gatica: "La única miseria qe vivió mi hermano fue consecuencia de su desesperado afán de querer vivir la vida". 

Se cumplen tres décadas de la que fue, quizá, su primera alegría, cuando tenía veinte años. Gatica es, todavía, un símbolo contradictorio, arbitrario; la vida le fue quitada poco a poco, con un odio que conviene no olvidar.

1974
    Osvaldo Soriano nació en Mar del Plata el 6 de enero de 1943 y murió el 29 de enero de 1997 en la ciudad de Buenos Aires.

    En 1973 publicó su primera novela Triste, solitario y final, traducida a doce idiomas.

    En 1976, después del golpe de Estado, se trasladó a Bélgica y luego vivió en París hasta 1984, año en que regresó a Buenos Aires.

    En 1983 se conoció en No habrá mas penas ni olvido, llevada al cine por Héctor Olivera, que ganó el Oso de Plata en el festival de cine de Berlín.

    En 1983 se publicaron seis ediciones de Cuarteles de invierno, ya considerada la mejor novela extranjera de 1981 en Italia, y llevada dos veces al cine.

    En 1984 apareció Artistas, locos y criminales, y en 1988 Rebeldes, soñadores y fugitivos, colecciones de textos e historias de vidas.

    Ese mismo año se publicó A sus plantas rendido un león, la novela de más éxito editorial de los últimos años.

    Entre 1989 y 1990 escribió Una sombra ya pronto serás, llevada al cine en 1994, una vez más, por Héctor Olivera.

    En 1993 publica Cuentos de los años felices, historias cortas, la mayoría de las cuales aparecieron en el diario Página|12, del cual Soriano era asiduo colaborador.

    Las novelas Triste, solitario y final, No habrá más penas ni olvido, Cuarteles de invierno y A sus plantas rendido un león han sido publicadas en veinte países y traducidas a los idiomas inglés, francés, italiano, alemán, portugués, sueco, noruego, holandés, griego, polaco, húngaro, checo, hebreo, danés y ruso.

    Murió en Buenos Aires el 29 de enero de 1997.

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    José María Gatica: Un odio que no conviene olvidar
    Por Osvaldo Soriano

    A Julio Cortázar

    [Poco después del "rodrigazo", que nos dejó a todos en la miseria, Roberto Cossa me hizo entrar en El Cronista Comercial, donde volví a ser redactor de deportes. Esta semblanza de José María Gatica se publicó a fines de 1975.]

    "No me dejés solo, hermano". Tirado en el pavimento, el cuerpo sacudido por los espasmos, Gatica se aferraba al pedazo de vida que se le iba. Lo rodeaba una multitud de extraños que lo habían visto caer bajo las ruedas de un colectivo, a la salida de la cancha de Independiente. Pocos ojos entre los que miraban esa piltafa cercana a la muerte habrán reconocido el cuerpo de José María Gatica, uno de los mayores ídolos que tuvo el boxeo argentino.

    Tenía 38 años y parecía un viejo. Hasta ese día en que la borrachera no le dejó hacer pie en el estribo del ómnibus, había sobrevivido en una villa miseria como tantos otros; algún rasgo lo distinguía: la nariz aplastada, la sonrisa provocadora, un cierto desdén por el futuro. Era uno de esos hombres obligados a soñar con el pasado, porque el suyo estaba teñido de sangre y ovaciones.

    El 7 de diciembre de 1945 subió por primera vez a un ring como semifondista profesional. Esa noche, su triunfo por nocaut en la primera vuelta frente a Leopoldo Mayorano no puso al público de pie, ni lo irritó. Comenzaba su carrera un hombre de rabia larga, de ambición fresca.

    Había sufrido la violencia desde su nacimiento, en Villa Mercedes, San Luis, el 25 de Mayo de 1925. A los siete años llegó a Buenos Aires en un tren de carga, con su madre y un hermano mayor.

    A los diez había ganado un lugar en Plaza Constitución, donde lustró miles de zapatos. De rodillas, miraba desde abajo la cara de la gente, pero hasta ese privilegio tuvo que defender a golpes frente a competidores tan desesperados como él. Un peluquero que vivía por allí lo vio pelear varias veces y quedó impresionado por su agresividad. Era Lázaro Koczi, un hombre relacionado con el boxeo profesional. Pronto le propuso cambiar de oficio.

    The Sailor's Home era la casa de la misión inglesa para marineros. Estaba en Paseo Colón y San Juan, un barrio con tradición de compadritos. Allí paraban los hombres que habían perdido sus barcos en los extravíos de una borrachera, los desertores, los enfermos, los malandras sin cuchillo. Todo se resolvía a puñetazos. Un hombre de agallas podía ganarse allí veinte pesos si era capaz de vencer en tres rounds al marinero más fuerte.

    Lázaro Koczi apareció una noche con Gatica, le mostró el ring y le habló de los veinte pesos. El lustrabotas subió. Se sabe que ganó varias peleas, que agachó a corpulentos marineros y luego dejó su parada de Constitución. Había ganado el derecho a más.

    El 7 de diciembre de 1945 -ese año singular en la historia argentina- debutó en el Luna Park. Sus ojos verdes habrán visto la multitud con el brillo del desafío. Bastó un golpe para que Mayorano, su rival, fuera a la lona. En poco tiempo ganaba dos peleas más y los empresarios pusieron sus ojos en él. Al año siguiente ganó las siete peleas que hizo, una de ellas con Alfredo Prada, quien sería su más rival encarnizado.

    Por entonces el público se había dividido: el ring-side abucheada a Gatica, quería verlo en el piso; la popular rugía alentando a ese morocho que miraba con odio a sus rivales y cuando los tenía a sus pies levantaba los brazos tan abiertos como para abrazar al mundo. Los apodos de la tribuna eran diversos, según de dónde provenían: Tigre, para la popular, Mono para el ring-side. A los periodistas le gustaba más Mono y así lo recuerdan aún.

    Mientras duró su grandeza tuvo un rival irreconciliable sobre el ring: Alfredo Prada. Ya se habían enfrentado antes, cuando no suponían que la vida los iba a unir en el triunfo y el fracaso. Combatieron seis veces y ganó tres cada uno. La última pelea, en 1953, significó la derrota de Gatica y el comienzo de su patética decadencia. Los enfrentamientos entre Gatica y Prada dividieron al público como nunca; se estaba con Gatica o contra él. Prada era campeón argentino, una satisfacción que el Mono nunca alcanzó. Cuando el pleito terminó, las carreras de ambos llegaraban al ocaso. Prada dejó el boxeo con algún dinero en el banco. Afrontó la vida como un ciudadano recompensado. El Mono volvió a su origen, como si toda su pelea con la vida hubiera sido una parábola restallante, una explosión de luces que lo iluminaron hasta, de pronto, dejarlo nuevamente en la oscuridad.

    Volvió a una villa miseria. Vivió de la caridad junto a su segunda mujer y dos hijas. Fue una fiesta para los periodistas encontrarlo sentado a la puerta de su casilla de latas, tomando mate, sucio y harapiento.

    Entonces Prada tuvo un gesto que los diarios elogiaron: abrió un restaurante en calle Paraná y llevó al Mono con él. Le pagó quince mil pesos por mes y lo puso en la puerta del negocio para exhibirlo. El gesto compasivo de Prada era otra humillación que Gatica soportó porque no podía sino aceptar su derrota.

    Había vivido como un esclavo y pocos le perdonaron su grotesca revancha: como un Robin Hood de barrio, iba con los suyos -los lustradores- y les destrozaba los cajones a patadas a cambio de billetes de mil. Pagaba con una fragata los diarios que quitaba a las viejas que rodeaban el Luna Park. Unos pocos lo miraban con respeto, otros ser reían de él.

    Desde que Alfredo Prada lo venció en 1953, en la última pelea, no dejó de caer. Siguió tres años más, pero estaba acabado como boxeador. Como hombre le faltaba recorrer la pendiente más dura: el desprecio, el odio, el revanchismo de las buenas conciencias.

    Era, para ellas, un analfabeto despreciable, un "lumpen". Perdió todo lo que tenía pero jamás se lamentó. Fue noticia para los diarios el día que una inundación se llevó lo poco que le quedaba. Entonces, fue fotografiado en camiseta, lleno de mugre y mereció crónicas colmadas de aleccionadora compasión. Curiosamente, el Mono sonreía.


    El presidente Perón saluda a Gatica. Gatica diría su célebre frase: "Dos potencias se saludan"

    Adhirió fervorosamente al peronismo y, curiosamente, su esplendor y caída desplegó la misma parábola en el almanaque: levantó su brazos en 1945 y lo bajó, vencidos, en 1956. Había sido el preferido de Perón mientras brillaba. Aficionado al boxeo, el Presidente apoyó el viaje de Gatica a Estados Unidos para buscar una pelea con el campeón de los livianos. En cuatro rounds venció a Terence Young y esta victoria le abrió las puertas a la pelea con Ike Williams, dueño de la corona mundial, en 1951. Medio país estuvo pendiente de la suerte del Mono que iba a batirse en el Madison Square Garden de Nueva York. Subió a la lona sobrador, fanfarrón. Cuando empezó el combate bajó las manos y puso la cara, como lo haría luego Nicolino Locche. Pero Gatica no sabía de esas sutilezas. Bastaron tres golpes de Williams y a los tres minutos de pelea el Mono se derrumbó. Desde entonces perdió los favores oficiales y dejó de ser el hombre que se fotografiaba junto a Perón. Entre 1952 y 1953 ganó trece combates luego de ser vencido por Luis Federico Thompson, pero la última derrota ante Prada lo puso en la pendiente definitiva; caualmente, esa derrota sucedió un 16 de setiembre, dos años antes del día que estalló el pronunciamiento militar contra el peronismo.

    No sólo Prada usó al Mono para exaltar la beneficencia. Martín Karadagián, un empresario del espectáculo que había montado una troupe de luchadores, lo llevó a parodiar una final. También allí tenía que perder. En "sensacional encuentro" Karadagián, dueño del poder, benefactor de hospitales, lo sometió por unos pocos pesos.

    La última derrota ocurrió el 10 de noviembre de 1963, bajo las ruedas de aquel colectivo. Había terminado su vida en una parábola perfecta de humillación; "una bala perdida", como solía decir él.

    No tuvo amigos. Apenas dos o tres compañeros de aventuras en los momentos en que regalaba su pequeña fortuna. Contestaba con monosílabos, recuerdan algunos, para escapar de los adulones y los ambiciosos; otros dicen que no hablaba para ocultar su escasa educación. Tirado en la calle Herrera, de Avellaneda, manchado de sangre, con los ojos abiertos puestos en otro vendedor de muñecos, repitió: "No me dejés solo, hermano; levantáme, no quiero estar tirado".

    Cuando murió, La Prensa dijo: "La popularidad que adquirió Gatica por sus éxitos y por su característico estilo de infatigable peleador, fue utilizada por el régimen de la dicatdura, que lo adoptó como en el caso de otros campeones deportivos como instrumento de propaganda. Y esta publicidad extradeportiva y el aplauso obsecuente de personajes encumbrados no fueron ajenos por cierto a que él cayera en actos de inconducta dentro y fuera del ring". Fué un recuerdo político, cargado de desprecio. Al comentarista, como a tantos otros hombres de traje gris, le hubiera gustado ver a Gatica domado. Pero no; aún muerto sería molesto: nunca llegó tanta gente a la Federación Argentina de Box como para su velatorio. Hombres y mujeres hicieron una colecta y compraron una corona que decía: "El pueblo a su ídolo". El féretro tardó siete horas en llegar al cementerio de Avellaneda. Cuando la última palada de tierra cubrió el modesto cajón, los cronistas anotaron esta frase de Jesús Gatica: "La única miseria qe vivió mi hermano fue consecuencia de su desesperado afán de querer vivir la vida".

    Se cumplen tres décadas de la que fue, quizá, su primera alegría, cuando tenía veinte años. Gatica es, todavía, un símbolo contradictorio, arbitrario; la vida le fue quitada poco a poco, con un odio que conviene no olvidar.

    1974

    El poder de las redes

    El Poder De Las Redes

    From: marioenrique, 1 hour ago