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3/10/2013

Juan Domingo Perón: ¡ los archivos secretos !


Ninguno de los investigadores consultados por Infobae estaba al tanto de la aparición del archivo de Perón, pese a que la misma tuvo lugar hace más de dos años. Los enigmas que podrían revelar
El Gobierno no informó a nadie del hallazgo
Crédito foto: Archivo Perón
“Todo el archivo de Perón estaba y quedó en Puerta de Hierro, dijo la autora de Las mujeres de Perón, Araceli Bellotta. La casa queda cerrada, hasta con el cadáver de Evita adentro, que después fue traído durante la presidencia de Isabel. Luego (Mario)Rotundo le remata a la viuda de Perón todo: biblioteca, muebles, ropa”. Rotundo es un empresario de rara trayectoria que, aduciendo que el General le había confiado sus pertenencias, se apropió de ellas y protagonizó por ese hecho un largo litigio con Isabel.
Pese a ser la vicepresidente 1ª del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego –recientemente creado por Cristina Kirchner y presidido por Mario O’Donnell- Bellotta no fue informada de la ubicación del archivo. “En todo caso, cuando yo escribí mi libro no lo vi”.
El propio O’Donnell, titular del organismo, se notificó por la consulta de este diario: “No, no sé nada, no le puedo decir nada al respecto, pero agradezco la información porque el tema me interesa mucho”.
“Cuando Perón volvió la última vez, decidió que ese archivo y el cadáver de Evita se quedaban en Madrid. Cuando él muere, los ‘montos’ (montoneros) secuestran el cadáver de Aramburu y exigen la repatriación del cuerpo de Evita. Cuando se produce el golpe de Estado, el archivo desaparece”, nos dijo Román Lejtman, autor de una de los investigaciones más recientes y completas sobre el tema (Perón vuelve). Tampoco él había sido informado de la recuperación del archivo.
El año 1976 marcaría el comienzo del derrotero secreto del archivo del General(ver Un misterioso archivo de Perón es ocultado en despachos oficiales). Pese a que las autoridades del Archivo General de la Nación, donde ahora se encuentra depositado, confirmaron que lo tienen, falta explicar el porqué del hermetismo en torno a este hallazgo. En tiempos en que es frecuente la apelación a la epopeya histórica para el sostén del relato y del discurso político, no sorprendería que la intención hubiese sido reservar estos papeles para lecturas amigas.
“Cuando yo empecé la investigación para el libro, alguien en Casa de Gobierno me dijo que estaban detrás de ese archivo pero no me lo dejaron revisar, contó Lejtman. La verdad es que pensé que me estaba mintiendo. Ahora, se vienen los 40 años de la muerte de Perón (2014), no me sorprendería que busquen un impacto para esa fecha”.
Ni siquiera Víctor Laplace, flamante realizador de un film sobre Perón (Puerta de Hierro, el exilio de Perón), estaba al tanto del asunto. “No, no lo sabía y la película ya la hice”, respondió con humor. “Me gustaría ver esos documentos, por supuesto, y comparar la realidad con mi guión, me interesa mucho”, agregó.
Infobae pudo saber que en las cajas encontradas hay cartas de algunos dirigentes que aún viven, como por ejemplo, el ex diputado Lorenzo Pepe, que actualmente preside el Instituto Nacional Juan Perón. Pero no fue posible comunicarse con él para confirmarlo y saber si estaba al tanto de la presencia de esa documentación en el AGN.
Ceferino Reato, autor de dos investigaciones sobre hechos clave del pasado (Operación Traviata –asesinato de Rucci- y Operación Primicia –asalto a un regimiento en Formosa durante el gobierno de Isabel Perón), dijo que sabía “que Perón tenía un archivo pero no que se había tenido noticia del paradero”, ya que nunca, en el transcurso de sus investigaciones, le habían hablado de su aparición. “ Pensé que alguno podía tener algo, Isabelita por ejemplo, y alguna otra persona, pero no sabía que existía de manera sistemática”, agregó.
Una larga persecución
Esta historia es una secuela más de la larga persecución de que fue objeto Juan Domingo Perón y de las muchas interrupciones violentas del ciclo institucional argentino durante el siglo pasado. Luego del golpe de Estado que lo destituyó e interrumpió su segundo mandato presidencial en 1955, Perón emprendió el camino del exilio. Tras breves estadías en Paraguay, Panamá, Venezuela y República Dominicana, se instaló en España, en enero de 1961, en la localidad de Puerta de Hierro (alrededores de Madrid), hasta su regreso a la Argentina en 1973.
Hubo en esos años, un constante ir y venir entre Buenos Aires y Madrid: hombres, cartas, declaraciones y cintas grabadas fueron el vehículo mediante el cual el dirigente exiliado logró mantener su liderazgo sobre el movimiento que había creado.
Ordenado como buen militar de formación, cuesta creer que Perón no haya tenido un archivo sistematizado. Sin embargo, casi toda la correspondencia suya que se ha publicado, lo ha sido por iniciativa de quienes la recibían. La más famosa –y quizá la más completa serie- es la que mantuvo con John William Cooke, su primer delegado en el país.
 
El hallazgo de una decena de cajas conteniendo documentos, cartas, cintas y otros papeles privados reunidos por el General durante esos años clave del pasado relativamente reciente debería ser una buena noticia compartida por todos los argentinos.
Muchos episodios –e incluso algunos enigmas- de la historia del país podrían ser esclarecidos o analizados bajo una nueva luz gracias a este archivo. Por ejemplo: ¿hubo una negociación entre Perón y el general Pedro Eugenio Aramburu para poner fin al régimen de Onganía y acelerar la apertura democrática en el país? Muchos peronistas históricos así lo aseguran e incluso señalan a Ricardo Rojo, el autor -ya fallecido- de Mi amigo el Che, como gestor de un encuentro entre ambos generales. ¿Habrá en esas cajas correspondencia entre Perón y Rojo o incluso Aramburu? De confirmarse esta relación, obligaría a revisar la historia del surgimiento de Montoneros y las motivaciones detrás de la operación que los catapultó a la fama: el secuestro y asesinato de Aramburu.
¿Visitó secretamente el Che Guevara a Perón en Madrid para persuadirlo de instalarse en Cuba, en respuesta a la insistente invitación de Fidel Castro, sistemáticamente declinada por el líder argentino, que veía en ello el fin de su autonomía política?
Perón tuvo vínculos y muy posiblemente también correspondencia con otros grandes protagonistas de su tiempo: Charles De Gaulle, Gamal Abdel Nasser, Mao, el ya citado Castro, etcétera. Su formulación de la Tercera Posición lo había convertido en un líder de concepto mundial. Pero, del mismo modo que con algunas personalidades tuvo afinidad por compartir categorías comunes de observación del devenir de los acontecimientos mundiales, es también conocida la animadversión que despertó en otros, desde Churchill a Stalin.
 
Otros misterios que aún rodean la historia peronista, como el robo de las manos de Perón, podrían tal vez ser esclarecidos. Es proverbial la sagacidad de Perón durante su exilio para persuadir a todo núcleo de poder que pudiera obstaculizar su retorno al país de que éste sería en su beneficio, para más tarde decir, en un recordado discurso en la CGT en 1973: "Ellos creían que yo era uno de ellos, pero yo no era uno de ellos, yo era uno de los nuestros". Una actitud que pudo despertar el rencor de más de uno. ¿Habrá entre los papeles de Perón cartas que prefiguren un ánimo de venganza, o textos de advertencia y hasta amenaza?
Un período particularmente intenso fue el de la misión que Isabel, la tercera esposa de Perón, vino a cumplir a la Argentina en 1964. El objetivo del viaje –cumplido- fue poner fin al desafío del vandorismo al liderazgo del General exiliado. La correspondencia y los informes que Isabel le envió entonces desde el país están en esas cajas, según pudo saber Infobae.
Sería lamentable que la sombra de la manipulación dificultara una vez más, como ha sucedido muchas veces en el pasado, la reconstrucción de una memoria histórica que pertenece a todos los argentinos. 

    Un misterioso archivo de Perón es ocultado en despachos oficiales


    Fue robado en los años 70 de su residencia de Puerta de Hierro. Recuperado por el Gobierno, permanece oculto al público pese a su incalculable valor político e histórico. Infobae reconstruyó el derrotero de estos papeles ultrasensibles
    Un misterioso archivo de Perón es ocultado en despachos oficiales
    Todos oyeron hablar de él, pero nadie lo vio. Oficialmente al menos. Objeto deseado de historiadores, ensayistas y peronistas nostálgicos, el archivo atesorado personalmente por el General en su largo exilio madrileño y desaparecido en circunstancias que hasta ahroa se desconocían ha sido recuperado hace por lo menos dos años por las autoridades pero inexplicablemente el hallazgo fue mantenido en secreto. Esta es la historia.
    Poco después de la muerte de Perón, más concretamente, al momento de producirse el golpe de Estado de 1976, un comando de la Fuerza Aérea ingresó a la casa de Puerta de Hierro y robó los papeles privados del General. Eran 10 cajas que fueron ocultadas por el servicio de Inteligencia de ese cuerpo y que año a año fueron pasando de mano en mano por los diferentes jefes de Inteligencia y de Estado Mayor de la Fuerza Aérea.
    Así permanecieron bajo secreto hasta que Nilda Garré, designada ministra de Defensapor Néstor Kirchner y que estuvo al frente de esa cartera de 2005 a 2010, otorgó plenos poderes a tres de sus subordinados, entre ellos a Ileana Arduino, secretaria de Derechos Humanos en ese ministerio, para ingresar a cualquier dependencia de las Fuerzas Armadas con el fin de indagar sobre el eventual destino de personas desaparecidas durante el Proceso.
    Fue en ese contexto que el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Constantino, les comunicó que, en algún lugar no precisado, el arma bajo su mando tenía guardadas 10 cajas con documentación perteneciente al general Perón.
    El material fue localizado y pasó a disposición de la ministra Garré, previa firma de un acta de entrega.
    Infobae puede confirmar que esas cajas conteniendo los papeles privados del hombre que desde el exilio incidió en el rumbo de la política argentina durante casi dos décadasestán desde hace más de un año depositadas en el Archivo General de la Nación(AGN). Pero el hecho de que hayan estado en manos del Gobierno desde bastante tiempo antes deja abierta una ventana de duda sobre lo que sucedió entre el momento de su recuperación y su depósito en el Archivo.

    Qué contiene el archivo y por qué nadie pudo verlo hasta ahora
    Considerando que Nilda Garré dejó el ministerio de Defensa en diciembre de 2010 para hacerse cargo de la cartera de Seguridad, la entrega del archivo debió producirse antes de esa fecha. El director del AGN, Juan Pablo Zabala, confirmó a Infobae la presencia de estas cajas en el organismo que dirige. Su contenido, dijo, está siendo analizado y procesado. Sin embargo, no pudo informar la fecha exacta desde la cual están bajo su custodia -"más de un año", dijo- ni dar una estimación de cuándo podrán ser consultadas por el público o, al menos, por historiadores y otros investigadores.
    En concreto, en algún momento entre el hallazgo y su depósito en el AGN, mientras las cajas se encontraban aún bajo la órbita de Garré, su contenido habría sido registrado y digitalizado para ser entregado a un periodista que estaría trabajando en la elaboración de un libro.
    Perón vivió en Madrid entre enero de 1961 y junio de 1973, fecha de su regreso definitivo al país. Durante esos años, pasaba 12 horas por día sentado frente a su máquina de escribir, respondiendo correspondencia y enviando instrucciones a sus seguidores: consignas, planes de lucha, recomendaciones, todo iba por carta y en algunos casos escrito en clave.
     
    Además, grababa cintas con mensajes y discursos que eran luego difundidas y escuchadas en la clandestinidad por los peronistas proscriptos en el país.
    Todo ese material estaba desaparecido. Hasta ahora. Las cajas depositadas en el archivo no sólo contienen esa correspondencia de Perón: también hay cartas de su secretario de entonces, José López Rega, más tarde ministro de Acción Social; losinformes que su tercera esposa, Isabel, le envió durante su viaje a la Argentina en el año 1964; papeles de la masonería y cintas grabadas por el General, entre otros documentos. Y, algo por demás interesante, el libro de claves que Perón usaba para encriptar la información más sensible.
    Como se dijo, la noticia de este hallazgo fue mantenida en secretoInfobae consultó a varios investigadores y especialistas de la historia peronista y ninguno de ellos fue notificado del hecho [ver nota relacionada] .
    Para explicar esta demora y reserva, otra funcionaria del Archivo, la profesora Sidersky, dijo a Infobae que las cajas contienen correspondencia de “personas que están vivas” y que por lo tanto puede haber un conflicto de intereses entre el deber de poner a disposición de todos los ciudadanos una documentación que es de utilidad pública y el derecho a preservar la intimidad.
    Esto no alcanza para explicar algo curioso: por qué un hallazgo de incalculable valor histórico y político como éste les fue ocultado a los argentinos. Aunque se puede decir que hoy el archivo está donde debe estar, resta esclarecer por qué todavía no se dio a conocer una noticia tan extraordinaria como es la recuperación del archivo personal de Perón de Puerta de Hierro. Y, más importante aún, por qué el procesamiento de su contenido se está haciendo en forma opaca y sin la debida supervisión de expertos independientes.
    Detalle no menor, que arrojará una mancha de sospecha definitiva sobre la posiblemanipulación de papeles que son acervo cultural y patrimonio de todos los argentinos.

    12/13/2012

    Leonardo Favio: Un hombre que miraba el mundo con amor




    Leonardo Favio (1938-2012) fue el más descollante cineasta argentino y conjugó cultura popular y espectáculo de masas con influencias estéticas muy diversas. Retrato de una sensibilidad atenta al dolor.
    PENSAR LO POPULAR. Favio, que murió el lunes, trasladó a su cine el atractivo de masas aprendido en su carrera de cantante. Aquí, en locaciones de
    PENSAR LO POPULAR. Favio, que murió el lunes 5 de noviembre, trasladó a su cine el atractivo de masas aprendido en su carrera de cantante. Aquí, en locaciones de “Juan Moreira”, uno de sus filmes más exitosos
    Por Hugo Salas
    A diferencia del semblante atormentado que elegía como cantautor romántico o la seriedad de sus fotos de galán, en las instantáneas periodísticas o casuales a Leonardo Favio se lo ve con la mirada chispeante, una sonrisa en la boca y cierto halo de picardía. Se advierte allí, de inmediato, el mismo fuego que enciende sus voluptuosos y embriagadores movimientos de cámara, desde la escena de los chicos jugando en el río en Crónica de un niño solo (1964) hasta los arabescos del insólito Aniceto (2008), un amor por hacer y por lo hecho que impregna cada fotograma y, según quienes trabajaron con él, lo dotaba de una energía incansable, capaz de llegar al límite de las fuerzas propias y ajenas hasta lograr un instante o una imagen a la altura de su imaginación. Sólo una intensidad semejante explica el vértigo de sus inicios. En 1958, este joven actor proveniente de Mendoza, que había pasado por el seminario y la marina, desembarca en el cine. Su presencia llama la atención de un destacado representante de la industria, Daniel Tinayre, pero sobre todo la de uno de los más prestigiosos realizadores de la época, Leopoldo Torre Nilsson. Si hay que creer en la leyenda, la voluntad de impresionar a María Vaner, su coprotagonista en El secuestrador (Torre Nilsson, 1959), hizo que aquel novato diera sus primeros pasos detrás de cámara y que poco después estrenara Crónica de un niño solo . Lo logró: se casaron y tuvieron dos hijos, y no es para menos si se tiene en cuenta que aquella ópera prima ha sido considerada, en una encuesta realizada por el Museo del Cine, la mejor película argentina de la historia.
    En abierta contradicción con ese entusiasmo, una de las mayores constantes de su cine es la tristeza, la nostalgia, una sensibilidad siempre atenta al dolor, incluso allí donde desfallece y se disfraza de carcajada. La vitalidad y la energía que despliega el acto creador chocan una y otra vez contra ese contexto inane, hostil, lo revelan y desnudan, se erigen, en última instancia, como una acusación definitiva contra un mundo que no está a la altura de la belleza que el artista puede arrancarle. De esta contradicción es hija la ternura con que trata aun a los personajes sobre los que dirige su mirada más dura y descarnada, esa extraña piedad basada en una empatía inmediata con cualquier otro, con todos los demás, en virtud de su mera condición humana.
    No es la única paradoja. A muchos les resulta insólito, prácticamente inverosímil, que el creador de imágenes tan sofisticadas se convirtiera también, a partir de 1968, en el autor de baladas sencillas y populares como “Ella…, ella ya me olvidó”, “Fuiste mía un verano” o “Quiero aprender de memoria”. El propio Favio mantuvo la separación entre ambas ocupaciones (ninguna de sus películas tiene una canción suya, por ejemplo) como si se tratara de compartimentos estancos, agradeciendo la estabilidad económica que le había brindado su segunda carrera. En alguna ocasión, sin embargo, reconoció que lo que lo llevaba a componer letras como “Tilín tilín, tolón tolón, mirá como hace mi corazón” era la alegría con que las recibía el público; de alguna manera, Favio cantante miraba a su público con la misma ternura que Favio director reservaba para sus personajes.
    Esa simpatía por el otro, por el prójimo traducido a su vez en un colectivo, el pueblo, lo convence de adscribir al peronismo, o al menos a una muy particular idea redentora del peronismo que hacia el final de su carrera habrá de plasmar en Perón, sinfonía del sentimiento (1999). Curiosamente, su debut como actor (debut con personaje, no como extra) habría de producirse en El jefe (1958), de Fernando Ayala, donde la relación que se establece entre los hampones de una banda y su cabecilla oficia de alegoría antiperonista. Torre Nilsson, por su parte, no sólo no ocultaba su hostilidad hacia el gobierno depuesto, sino que además su mujer y coguionista, Beatriz Guido, fue la autora de la novela más explícitamente antiperonista de la época, El incendio y las vísperas.
    Ocurre que su visión ecuménica del pueblo le impide plegarse a las divisiones tajantes de la política argentina, no sólo entre peronistas y “contreras”, sino tampoco a las que habrían de aparecer dentro del propio partido durante los 70. Recuérdese que no sólo entrevista a Perón en Puerta de Hierro, sino que comparte el vuelo de regreso de 1972 junto a un heterogéneo grupo en el que conviven, entre otros, López Rega, Lastiri, Rucci, Menem, Galimberti, Garré y el padre Mugica. A lo largo de su carrera, el cineasta mantendrá una posición que se opone a la segmentación del peronismo y por eso mismo resulta, cuanto menos, confusa. ¿Cómo alguien que mantenía una relación cercana con Mugica (asesinado luego por la Triple A) podía tenerla también con la burocracia sindical? ¿Cómo se explica que Perón, sinfonía del sentimiento , donde escasean las menciones al peronismo de izquierda, esté a su vez dedicada no sólo a Cámpora, Del Carril y Carpani, sino a Rodolfo Walsh, los trabajadores, los estudiantes y el Grupo de Cine Liberación?
    Lejos de ser abstracto, el carácter insostenible de esta posición se materializó muy temprano, el 20 de junio de 1973, durante la masacre de Ezeiza. Favio, convocado como conductor del acto oficial, pareció desdoblarse entre su posición en el palco (ocupado por la derecha) y sus simpatías con la juventud, sin que ninguna de las dos prevaleciera. Así como ciertos testimonios lo ubican en el Hotel de Ezeiza, amenazando a los parapoliciales de contar lo que estaba ocurriendo si no cesaba la matanza, otros confirman que, desde el micrófono, alternaba llamamientos a la paz y a cantar el himno con la proclama de que los enemigos (sin mayores precisiones) ya habían sido identificados.
    No es casual que por la misma época se abra una nueva etapa en su filmografía, interesada en pensar y representar lo popular.
    Juan Moreira (1973) y Nazareno Cruz y el lobo (1975) son éxitos de taquilla, como si el director hubiese logrado trasladar a su propia cinematografía algo de ese atractivo de masas aprendido en su carrera de cantante melódico. Paradójicamente, en tanto se apartan de los dictados comunes del modernismo estético de los 60, se convierten en sus películas más personales. Detrás de todo ello hay una compleja solución de compromiso: tratan sobre el pueblo sin ser abiertamente políticas, y tal vez sean uno de los pocos discursos en que, nacionalismo mediante, pueden reconocerse todas las vertientes del peronismo. La fractura definitiva de ese compromiso explicaría el fracaso comercial de su película siguiente, la extrema y original Soñar soñar (1976).
    Se abre entonces un interregno de más de quince años, durante los cuales Favio, perseguido por su militancia, sólo se dedica a su carrera de cantante, mayormente en otros países de América Latina. Regresará a los sets en 1993 para rodar Gatica, el mono . En pleno auge del menemismo, el director decide contar, a través de la biografía del boxeador, la historia del peronismo como un movimiento primero victorioso y luego frustrado, visión que habrá de completar, de manera contundente, en su extenso documental de 1999.
    Su última película, Aniceto , puede leerse como una vuelta sobre el purismo estilístico y sentimental de la primera etapa, pero con un lenguaje visual mucho más personal, menos atravesado por las influencias de la cinefilia europea, y ese singular desparpajo que sólo pueden permitirse los mayores directores. En conjunto, la filmografía de Favio constituye el bloque más descollante del cine argentino y tal vez el único que no puede reducirse a la adaptación y asimilación de tendencias estéticas externas, sino a una reformulación compleja y original del sentido mismo del cine y del sentido de hacer cosas entre los hombres. O tal vez, simplemente, nos regale una rosa.
    Hugo SalasPublicado en la revista Ñ de Clarín

    9/24/2012

    “El peronismo tiene la organización de base más fuerte en toda América latina”( Erick Langer)

    Prof. Erick Langer


    Por Martín Granovsky
    Desde Nueva York
    A los 57 años, nacido el 22 de mayo de 1955, Erick Langer es un historiador experto en América latina que dirige el influyente Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown, en Washington. Langer aceptó hablar.
    –Me parece muy interesante que el continente haya cambiado tanto en la última década y haya podido aprovechar desde el punto de vista económico un gran cambio mundial: la mayor presencia china.
    –¿En qué aprovechó América latina a China en su opinión?
    –China es un rival de los Estados Unidos que requiere materias primas de América latina. Eso contribuyó a que América latina pudiera enfrentar la crisis en mejores condiciones. No sin peligros, claro.
    –¿Cuál sería el peligro?
    –Que América latina no intensifique el proceso de elaboración de materias primas y siga exportando commodities. Es un desafío para todos los gobiernos de la región, sin excepciones. La ventaja es que a partir del 2000 América latina en general, y en particular Sudamérica, se liberaron de la dependencia respecto del modelo neoliberal de los Estados Unidos.
    –¿En qué ve usted que ese modelo afectaba a la región?
    –Creó un desasosiego de las clases medias y bajas en materia de distribución de la riqueza. Esa expresión no estaba, por supuesto, en el Consenso de Washington.
    –El documento del Consenso exhortando a la desregulación y a desreglamentar la economía es de 1989. ¿No quedó nada?
    –¿En la región? Prácticamente nada. Es un factor positivo para la región. –O sea: el crecimiento chino es un elemento positivo y la caída del Washington Consensus es otro punto bueno.
    –Y le agrego un factor de peso: los Estados Unidos están muy preocupados por Medio Oriente y efectivamente no le han prestado mucha atención a América latina.
    –Los académicos y los dirigentes políticos discuten siempre si eso es bueno o malo. Algunos sostienen que para América latina es mejor la situación cuando Washington se ocupa menos de ella.
    –Bueno, en materia política hay un tema práctico a tener en cuenta. Le va a sonar casi redundante. Cuando Washington se ocupa menos, la injerencia es menor. La mayoría de las veces que los Estados Unidos pusieron la vista en otros sitios y no tanto en América latina, como en la Primera Guerra Mundial, la favorecida fue América latina. No pongo el ejemplo de la Segunda Guerra Mundial porque el fenómeno es mucho más complejo. Pero luego muchas veces el problema fue que los gobiernos del continente no fueron aliados de los Estados Unidos sino dependientes de Washington. No es lo mismo. Los Estados Unidos tenían el poder de imponerse. De imponer, incluso, un modelo que ya no funciona. Barack Obama se dio cuenta de eso, aunque su principal tema no sea América latina. Y antes de él, George Bush no estaba concentrado en América latina.
    –Es decir que es bueno para la región que no haya una dedicación especial.
    –¡Pero yo investigo América latina! ¿Usted quiere que me quede sin trabajo?
    –Profesor, su curriculum en la parte de idiomas dice que habla quechua. ¿Dónde lo aprendió?
    –En Stanford.
    –¿Stanford, California?
    –Exactamente. Ya me interesaba de antes la zona andina y después gracias al quechua pude hablar directamente en Bolivia para entrevistar a varios caciques andinos. Hace tiempo que no lo hablo, aunque lo entiendo bastante bien. ¿Sabe cuál es mi problema? ¿Con quién lo practico aquí?
    –¿Por qué se interesó en la Sudamérica andina y en la zona del Chaco?
    –Cuando era estudiante participé de un programa de intercambio y fui a Sucre. A un colegio jesuita. Me impactó de una forma tremenda vivir allá. Originalmente quería volver a Europa. Pasé en Alemania cinco años. Aquel viaje por Sudamérica fue increíble. Era junio, julio y agosto de 1973. Viajé por casi toda la región. Llegué a Chile cuando todavía estaba en el gobierno Salvador Allende. Estando en la Argentina, sólo de casualidad no fui uno de los presentes el 20 de junio de 1973, cuando volvió definitivamente Juan Domingo Perón. Me salvé de los tiros porque había decidido ir a Ezeiza y a último momento me llamaron unos amigos de Córdoba. Recorrí todo. Al Che Guevara lo habían matado poco tiempo antes.
    –Claro, lo mataron en Bolivia en 1967, sólo seis años antes de su viaje. De su propio “Diario de motocicleta”. ¿Hasta dónde llegó?
    –Hasta Medellín. De ahí volví en avión a los Estados Unidos. En Sucre y luego a través de mis investigaciones indagué en la resistencia campesina a lo que se podía llamar, grosso modo, la modernización. Para mí fue fascinante. Los investigadores no suelen tomar como objeto de estudio las regiones en declive sino en crecimiento. Hacen mal, porque es muy interesante. Yo traté de ver cómo se portaba la gente cuando todo iba peor y qué cambios sucedían, por ejemplo, de fines del siglo XIX al siglo XX, por el paso de la minería de la plata con centro en Potosí a la minería del estaño, que favoreció más al norte que al sur. El próximo proyecto incorporará el comercio en el norte de la Argentina, que investigué mucho en los últimos años. En el siglo XIX no había aún fronteras nacionales efectivas. Las fronteras económicas iban mucho más allá. Pensar en unidades nacionales en el siglo XIX es perder algunas perspectivas, como la de Bolivia, y no entender bien las relaciones y los cruces con el norte argentino, el chileno y el sur peruano. En ese momento me interesaron los chiriguanos. Pero ya mi tesis estaba avanzada y resolví dejar el tema para más adelante. Es gracioso, porque terminé publicando un libro 20 años después.
    –Vi el título. Traducido sería Esperando peras del olmo: las misiones franciscanas en la frontera chiriguana en el corazón de Sudamérica, 1830-1949.
    –Léalo, por favor. Espero que demuestre una madurez que antes no tenía como historiador. Mire, en aquel entonces ni se usaba la palabra “guaraní”. En el primer capítulo demuestro que el poder militar estaba a favor de los chiriguanos, y que con ese poder podían sacar el excedente de la sociedad criolla. En muchos casos fueron más poderosos que los propios criollos.
    –Y todo por la rareza del intercambio en Sucre. Es una hermosísima ciudad poco conocida.
    –Mejor que no la conozcan. Deje a Sucre así. Cuando me jubile quiero mudarme a Sucre y vivir en el casco viejo.
    –Profesor, volvamos de los chiriguanos a los sudamericanos de hoy. ¿Usted comparte la visión que muestra, desde el punto de vista político, varias Sudaméricas ubicadas en extremos opuestos?
    –Me parece que no hay una división tan tajante porque los procesos son muy parecidos. Tomemos de nuevo en consideración algunas realidades. Antes los chinos pensaban en Sudamérica como Chile porque los chilenos habían sido muy efectivos en venderse en China. Es decir que, en última instancia, no fueron tan diferentes a como terminaron siendo los demás, ¿no es cierto? En la actualidad Sudamérica tiene una realidad estable. Es una realidad común. Pero también, con sus diferencias, la protesta es un hábito común. Hay protestas antigubernamentales, más allá de los contenidos, en la Argentina, en Chile y en México. Y da la sensación de que a veces es difícil encasillar cada cosa como de derecha o de izquierda.
    –¿Piensa también en la Argentina?
    –Claro. A un gobierno de peronistas es difícil definirlo como de izquierda o de derecha. Hay un proceso político único a lo largo de la historia que no encaja muy bien en esos términos. Hablo desde la formación del peronismo. Juan Perón estaba muy convencido de los no alineados. El justicialismo es una mezcla de muchas ideologías. Aun hoy es difícil definir a los Kirchner como de izquierda y quedarse en eso como toda explicación. El peronismo tiene una organización de base mucho más fuerte que cualquier otro partido político en toda América latina y puede arrasar en las urnas. Se organiza muy bien. Recogió la herencia y la retórica de cuidar a los obreros, que es muy importante. Veamos una diferencia con mi país. En los Estados Unidos no existe una izquierda. Sí existe una derecha. En ese sentido, hoy la Argentina está volviendo a un cauce natural. Carlos Menem obviamente fue peronista pero tenía otras características y fue una excepción en esa trayectoria.
    –Es justo la época del Consenso de Washington, que resumió las experiencias prácticas de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
    –Sí, la década del ’90.
    –Usted decía que hablar de izquierda o derecha no agota un análisis. ¿Y la noción de populismo lo satisface como concepto?
    –Tampoco alcanza. Es muy difícil definir qué es populismo. Dicho ahora, es distinto de cuando un investigador lo aplicaba en los años ’30 o ’40, una época muy ligada al comienzo de las etapas de sustitución de importaciones industriales. Hoy puede haber experiencias de sustitución, pero siempre la base es la búsqueda de un tipo de relación con la economía mundial. Lo que sí se podría rescatar, y hay una herencia muy larga de Juan Manuel de Rosas en adelante, es la importancia que puede tener un jefe político que sea un personaje carismático. Esto hace que la política pueda volverse muy personalista. Ahí sí tendríamos una característica populista. De todos modos, la clave es si se trasponen o no los límites de la democracia. Mientras la oposición pueda ganar (si lo hace o no, es otro tema) está todo bien. No hablo sólo de la Argentina. Pasa en todos los países.
    –¿Los opositores tienen la misma característica en todos lados?
    –No. Pero sí hay un elemento común: la oposición está muy desorganizada en todos los países donde hay líderes fuertes.
    –¿Hay líderes fuertes porque no hay oposición organizada o hay oposición desorganizada por la existencia de liderazgos fuertes?
    –El populismo tiene una virtud y una desventaja: abarca muchas corrientes políticas. Y esas diferentes corrientes se manifiestan en el líder. En cambio la oposición no tiene muchos intereses en común y entonces las diversas corrientes no se unen. La única excepción debe ser Venezuela, donde la Mesa de Unidad Democrática se pudo unir frente a Hugo Chávez. Pero inclusive allí hay que ver si ganan. Y aun si ganaran habría que ver si podrían seguir unificados, porque están incorporando tendencias políticas diametralmente opuestas.
    –¿Está haciendo un pronóstico electoral sobre el duelo entre Hugo Chávez y Henrique Capriles en las presidenciales del 7 de octubre?
    –No me dedico a los pronósticos ni a especular. Es un campo ajeno al mío. A mí, como historiador, me resulta más fácil analizar hacia atrás que dedicarme a decir qué pasará en el futuro. Si supiera el resultado de las elecciones en Venezuela, quizá tendría otra profesión y quién sabe si no estaría más cerca de vivir en mi casita de Sucre.
    –Bien. Lo dejo en el pasado. ¿Qué otro momento de la Argentina vivió, además del ’73 y la vuelta de Perón?
    –Fui becario de la Fullbright en el 2000. Gobernaba Fernando de la Rúa. Vi la caída, con el corralito y el drama social. Y después se produjo la extraordinaria recuperación económica que ustedes experimentaron. De todos modos, hoy me parece que hay que observar mucho la velocidad relativamente menor de crecimiento de la economía china y evaluar si América latina es capaz de saltar hacia otro modelo que en el futuro no la haga depender de la venta de materias primas. No sé si usted sabe que, cuando conversan en privado, muchos dirigentes chinos equiparan a América latina con Africa.
    –¿En qué se basan?
    –En las perspectivas de utilización económica. No entienden las diferencias enormes. América latina es otro mundo, distinto de Africa. Pero eso piensan muchos dirigentes chinos.
    –¿Por qué estuvo de acuerdo en crear la Cátedra Argentina?
    –El embajador Jorge Argüello vino y me lo propuso. Me pareció bien. Pensamos en establecer un espacio académico porque nos parecía que la Argentina es un país sumamente importante en América latina. La Cátedra Argentina será una forma constructiva de poner la Argentina en el tapete para que la gente en Washington se dé cuenta de la complejidad del país. Para mejorar las relaciones es necesario mejorar la difusión y el conocimiento. El desconocimiento crea problemas. Es un proyecto de largo alcance. Esa Cátedra Argentina debe durar muchos años y no depender de la administración política de turno. Por eso necesitamos recursos. El mismo embajador me decía que él quería que siguiera adelante. Brasil ha ganado un gran espacio en Washington. Es lógico. Brasil está creciendo y tiene importancia mundial. Pero hay países tan importantes como Brasil y nuestro objetivo es mantener en pantalla también a la Argentina.
    –¿Quiénes deberían mirar esa pantalla?
    –Los estudiantes, por supuesto, y toda la comunidad académica. Pero, aún más allá, el conjunto de latinoamericanistas, de expertos en América latina, y funcionarios y dirigentes. Que conozcan más la Argentina y la tomen en cuenta, porque es importante para mantener buenas relaciones en América latina y el Cono Sur en general.
    –¿Desde cuándo está en la Universidad de Georgetown?
    –Desde 1999. Era el único latinoamericanista con una cátedra y no podía conseguir estudiantes graduados. Ahora tengo varios estudiantes de doctorado. Quería meterme en esto. Georgetown es más conocida como universidad que otras y tiene un componente de comunidad universitaria que me atrajo mucho.
    –Su libro sobre los chiriguanos está relacionado con una misión franciscana. Pero usted trabaja en una universidad con tradición de estar ligada a la Compañía de Jesús.
    –Aunque le agrego un dato: en los últimos diez años por primera vez en la historia de Georgetown no hay un presidente jesuita. Su presencia física disminuyó. Su espíritu es muy importante, porque se trata de una cultura universitaria que le presta atención al ser humano total, lo cual no se da en otras universidades. Para un profesor con trayectoria eso es apasionante. Todos enseñamos a los estudiantes, tanto de pregrado como de posgrado. También somos una universidad de investigación. Y no dejamos de lado el componente de justicia social. Trabajando sobre el tema de los movimientos indígenas me pareció que podía formar parte de un equipo que tuviera interés en temas de justicia social.
    –Es uno de los temas comunes de Sudamérica.
    –Sí. Se debe en buena medida a las críticas y los problemas del modelo neoliberal anterior, basado en el enriquecimiento de uno por sobre los demás. Un modelo que a la larga no funciona. Es una lucha que, como se habrá dado cuenta, también libramos en los Estados Unidos. Hay dos posiciones muy diferentes sobre cómo debería ser el Estado y a quiénes debería favorecer.
    –El candidato republicano Mitt Romney acaba de reivindicar el principio de dejar a una parte de la población librada a su suerte.
    –El famoso comentario sobre el 47 por ciento que depende del Estado. La libertad económica para todos está muy bien. Pero los mercados por sí mismos no alcanzan. Hace falta un Estado que regule para que los más poderosos y ricos no puedan aprovecharse de todo el resto.

    7/29/2012

    "EL LEGADO DE EVITA CON LA MISMA FUERZA"

    Eva Perón

    La historiadora Araceli Bellota asumió el desafío de marcar una línea histórica entre las dos figuras del peronismo. Cree que el kirchnerismo, primero con Néstor y luego con Cristina, logró "institucionalizar muchas de las ideas y de las obras de Evita".

    Como para que nadie se confunda: "Soy peronista y feminista", dispara Araceli Bellota desde la introducción de su último libro Eva y Cristina, la razón de sus vidas, que presentó esta semana en Rosario. Para esta periodista, escritora y guionista lo importante a destacar era "que había un legado, un proyecto que se retoma con el mismo espíritu y con la misma intensidad", y no solamente emparentar desde lo más obvio a estas dos protagonistas de la política argentina por el solo hecho de que ambas sean mujeres y peronistas. No obstante, no está ausente en la obra el hondo contenido emocional que ambas aportaron y aportan a los procesos políticos que les ha tocado protagonizar. En ese sentido hay dos citas elocuentes: Aquella de Eva "yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria" y la otra de Cristina cuando asume por primera vez y cita "yo sé que Eva lo merecía más que yo pero no pudo".

    Bellota admite que la propuesta para el libro surgió de la editorial Vergara. "Yo les dije que me lo dejaran pensar. Yo ya tenía una producción e investigación muy grande sobre Eva Perón, con varias publicaciones; pero necesitaba establecer qué hilos conductores podía encontrar sin forzar la situación entre Eva y Cristina. Y la verdad es que me di cuenta de que estaba bueno pensar en qué pasa cuando una generación toma la posta de la otra, a pesar de las diferencias de tiempo y contexto histórico. Pero cuando ese legado se toma con la misma fuerza, con el mismo espíritu, necesariamente el proyecto avanza. Cuando descubrí que esta era la línea argumental, ahí directamente me lancé a escribirlo y todo fluyó naturalmente".

    La autora sostiene que Néstor primero y después Cristina continuando el proyecto, lograron "institucionalizar muchas de las ideas y de la obras de Eva. Evita repartía desde su fundación una jubilación que no era del Estado y después Cristina lo convierte en ley, en políticas públicas. La Fundación de Evita una de las primeras cosas que hizo fue las pensiones a la vejez, porque en el amplio espectro de la necesidad Eva elige lo más vulnerable: los viejos que ni siquiera podían valerse por sí mismos. En La razón de mi vida, en uno de los últimos capítulos que Eva titula "Una idea", expresa que hay que pagarle un sueldo a las mujeres cuando se casan. Porque ella dice que las mujeres son como los países, si no tienen independencia económica nadie les va a asignar derechos. Dice además que si no es así, sólo se van a casar las tontas, porque las que puedan sostenerse no van a querer casarse. Entonces sostiene que después se podría pensar en aumentar este monto con asignaciones por cada hijo que se tenga. Y dice que es justo reconocer el trabajo silencioso que hacen las mujeres en sus casas y que es una dura tarea. Y bueno, uno ahora ve las jubilaciones extendidas que incluye a las amas de casa y después ves las asignaciones universales por hijo que impuso Cristina, y no se puede perder de vista que ya era una idea de Eva. Es clarísimo", destaca Bellota.

    -¿Cómo planteas en el libro los orígenes de ambas, los recorridos personales de las dos?

    -Bueno, Cristina nace siete meses después de la muerte de Evita, en La Plata que en ese momento se llamaba "Eva Perón". Por supuesto que las diferencias están dadas porque Eva tenía la formación de la mayoría de las mujeres de su tiempo, primaria y gracias. En cambio Cristina, peronismo mediante, hija de trabajadores, pudo acceder a una educación formal completa y llegar a la universidad. Pero además, Eva irrumpió en la vida pública como un ventarrón. Casi como si supiera que no iba a tener demasiado tiempo, y actuó nada más que siete años en la vida nacional. En cambio Cristina fue paso a paso, empezó su militancia en la universidad, luego se casó con Néstor, se fueron a vivir al sur. En 1981 empezaron con su fuerza política, el Frente para la Victoria, ganaron la intendencia en 1983. Cuando quisieron extender su fuerza en toda la provincia de Santa Cruz, la que hizo punta fue Cristina porque fue la que encabezó la lista de candidatos a diputados provinciales, ganaron. Le preparó la llegada a Néstor a la gobernación. Y ahí cuando quieren extender la fuerza a nivel nacional, Cristina vuelve a encabezar el proyecto como senadora nacional, después va a ser diputada y luego va a volver a ser senadora. Siempre ocupando lugares institucionales, cosa que no ocurrió con Eva que nunca tuvo un cargo público. Cuando quiso ser candidata a vicepresidenta no la dejaron.

    -¿Cómo visualizaste esta cuestión del odio que ambas despiertan en ciertos sectores de la sociedad argentina?

    -Y, es bastante claro. A las dos le dicen "yegua", de alguna manera a las dos las tratan de locas. A Evita la trataban de resentida, a Cristina últimamente sugerían que estaba exaltada o que no estaba en sus cabales, como dijeron algunos. Que pasaba de la euforia a la depresión y no sé cuántas cosas más. Es típico, cuando las mujeres ocupamos el espacio público y levantamos la voz, lo más común es que nos digan locas. A los hombres no les dicen locos, les dicen otras cosas, pero no los tratan de locos. Los insultos para ambas son bastantes, pero además provenientes de los mismos sectores.

    -Pero, ese odio, ¿no es también propio de lo que el peronismo en sí despierta en algunos sectores históricamente en Argentina?

    -Sí claro, a Perón y a Néstor también los odiaron. Pero yo recuerdo lo que dijo Cristina la primera vez que llegó a la presidencia, mencionó que a ella por ser mujer le iba a costar todo el doble y de alguna manera así fue. Creo que son muy duros con Cristina como lo fueron con Eva, pero no es por las extensiones, las joyas o las carteras. En verdad, lo que enerva a algunos sectores es que sean mujeres que hablan de la redistribución de la riqueza, que están hablando de justicia social, de cobrarle a los que más tienen para beneficiar a los más desposeídos. Es como decía Jauretche, los pueblos en los procesos populares no odian, están contentos porque ganan derechos. Odian los poderosos porque pierden privilegios, y por esta razón se reacciona a veces de manera desmedida.

    -Otra cosa que las puede emparentar es la comunicación directa con el pueblo. Ahora que tanto se cuestiona, por ejemplo, el uso de la cadena nacional...

    -Claro. Fijate que el peronismo comprendió rápidamente la importancia que habían adquirido los medios de comunicación -fundamentalmente la radio en los '50- para la comunicación directa con el pueblo. Por supuesto que en la época de Perón y Eva los actos eran multitudinarios porque si la gente no iba, no podía verlos porque no había televisión. De manera que siempre fue habitual para el peronismo esta forma de comunicación. En el caso de Cristina, esta tradición sigue pero además está contemplado el uso de la cadena nacional en la Constitución misma. Cristina le habla al pueblo, ¿cómo lo va a hacer si no lo hace mediante la cadena nacional? Además, tanto en el tiempo de Cristina como en el de Perón y Eva, nadie obliga a escuchar o mirar la cadena, se puede apagar la radio y la televisión y seguir con otra cosa. No es compulsivo.

    -Vos hablás de esta cuestión del legado, pero no todos los sectores del peronismo tienen la misma visión de Eva.

    -No, claro. Hay sectores a los que les gusta poner a Eva Perón en el rol de hada buena. La que se encariñaba con sus cabecitas negras pero la vacían de contenido político. Es el caso de los sectores del llamado peronismo federal. El libro tiene además toda la intención de resignificar a Evita y alejarla de esta imagen de Heidi que muchos le quieren asignar. Porque Eva era generosa y repartía artículos de necesidad entre los más necesitados, pero lo hacía dentro de un proyecto de país muy concreto, no era beneficencia y nada más. Y además construía poder, entendiendo al poder como a una herramienta para poder modificar la realidad.

    Por Leo Ricciardino.
    Página 12.



    6/23/2012

    Los años “30″ y el Pensamiento Nacional




    Por Francisco José Pestanha
    El año 1930 puede establecerse sin lugar a dudas como un hito elocuente para comprender el desarrollo de esta matriz de pensamiento que, como ya sostuvimos en numerosas oportunidades, encuentra raíces ancestrales en nuestra región.
    El derrocamiento del gobierno constitucional de don Hipólito Yrigoyen no solo iniciará una larga etapa de presencia política de la fuerzas armadas, en especial del ejercito en el poder, sino que coincidirá con una paulatina y ascendente conflictividad con el Reino Unido de Gran Bretaña, experiencia imperial surgida al calor de la Revolución Industrial, con la que la Argentina mantuvo durante más de siete décadas, al decir de numerosos autores una relación de tipo semicolonial.  Surgirá entonces una vigorosa y activa militancia nacionalista (aunque este fenómeno puede extenderse hacia principios del siglo XX), que se expresará no solamente en el campo del pensamiento sino también en la historiografía.
    La vertiente nacionalista presentará rasgos sumamente peculiares y diversificados, destacando la circunstancia no menor que alguna de sus voces más resonantes emergieron desde los mismos sectores dominantes.
    Siguiendo en este aspecto Daniel Enrique Antonio Campi, en las postrimerías de la Primera Guerra Mundial empezaron a resonar fuertemente en nuestro país diatribas contra el orden político imperante, ataques que, en cierto sentido, respondieron al impacto generado por la llegada del Yrigoyenismo al poder. Algunos nacionalistas, a fin de construir su ideario se harán “paradójicamente” eco de versiones ideológicas importadas acríticamente del viejo continente, para fustigar el ascenso de la “chusma” al poder desde una perspectiva ciertamente aristocratizante.
    Miguel A. Scenna citado por Campi describe esta circunstancia con notable precisión: “Desde 1916 los que se consideraban custodios de la tradición por derecho de herencia estaban desplazados del poder por el radicalismo (…) Surgió entonces una suerte de pensamiento que, renegando del radicalismo y de la inmigración, terminó renegando también de la democracia. Extasiados con Primo de Rivera y con Mussolini  y (….) nutridos intelectualmente por Charles Maurass, crearon un ideario que tomó el nombre del nacionalismo”.
    Algunos sectores inscriptos en esta corriente centrarán sus reflexiones en una  cerrada visión hispanista, fundarán su diatriba afirmando que la Nación existió pero fue derogada después de la batalla de Caseros, y plantearán un inviable retorno hacia el pasado. Juan Domingo Perón en alguna oportunidad, les asignará irónicamente el mote de “piantavotos de Felipe II” en referencia al monarca español durante cuyo reinado la hegemonía española llegó a su apogeo.
    Otros experimentarán un nacionalismo de cierto corte hispanista pero orientado hacia la Doctrina Social Cristiana, corriente que resultó de por sí  bastante fecunda y que influirá nítidamente en el primer peronismo. Por su parte, autores como Leopoldo Lugones desde una perspectiva nativista y persiguiendo una propuesta nutrida de tópicos originales, se transformará en uno de los intelectuales emblemáticos del ideario nacionalista, aunque enrolado en un elitismo inconducente, relativamente funcional a las elites dominantes  y ciertamente ingenuo.
    El pacto Roca Runcimann suscripto en 1933 permitió visibilizar la verdadera relación que anudaba forzosamente el destino de nuestro país al de la metrópoli (Gran Bretaña) ya que legó, en manos de estos últimos, el comercio exterior y otorgó al capital inglés privilegios inaceptables. Dicho pacto además vino a poner en duda la idea misma de una Argentina independiente y soberana impulsando a autores como Julio Irazusta, Ramón Doll y José Luis Torres a inscribirse en un acérrimo anticolonialismo. La obra  de Julio Irazusta “La Argentina y el imperialismo británico. Eslabones de una misma cadena 1806-1833″ constituye aún hoy una referencia reveladora en la literatura anticolonialista refiere.
    Comenzará, así, la lucha contra el imperialismo real.
    Las circunstancias imperantes estimularán a muchos jóvenes a inscribirse en esta batalla, y con el paso del tiempo, el anticolonialismo irá generando instancias organizativas originales y trascendentes como la de FORJA (Fuerza de Orientación Radical para la Joven Argentina). Bajo el impulso de Juan B. Fleitas, ex Ministro de Yrigoyen, y de Manuel Ortiz Pereyra, único miembro del Poder Judicial que renunciara el 6 de septiembre de 1930, un grupo de jóvenes entre los que se encontraban Arturo Jauretche, Homero Manzi, Luis Dellepiane, Raúl Scalabrini Ortiz, Juan Luis Alvarado, Oscar Correa, Gabriel Del Mazo, Atilio García Mellid, Héctor y Carlos Maya, Néstor Banfi, comenzó a agitar las banderas nacionales y revolucionarias que había popularizado el yrigoyenismo. FORJA emergió a la luz un 29 de junio de 1935. Integrada por los referidos y otros como René Orsi, Francisco José Capelli, Miguel López Francés, Basilio Ruiz, Oscar Meana, Vicente Trípoli, Libertario Ferrari, Juan Carlos Cornejo Linares, Luis Peralta Ramos, Horacio Aragón, Roque Raúl Aragón, constituyó en un verdadero regazo para que estos jóvenes pudieran preservarse de un contubernio que mediante todo tipo de artimañas los privaba de la voz y del voto.
    La actividad de FORJA “no se concentró exclusivamente en la producción de literatura política y, menos aún como suele sostenerse, en el desarrollo de una corriente interna escindida de la UCR constituida por intelectuales en su mayoría jóvenes universitarios y profesionales de clase media. Como bien enseña Delia María García, esta última caracterización en modo alguno “…alcanza a reflejar los matices diferenciales de heterogeneidad social, cultural, y de origen político” de sus integrantes. La experiencia del forjismo marplatense y de otras filiales provinciales del agrupamiento da cuenta de una multiplicidad de estrategias y actividades que se extienden también hacia el mundo del trabajo y, en especial, hacia el proceso de nacionalización del movimiento obrero argentino.
    Pero además Irán surgiendo paulatinamente otras versiones caracterizadas como nacionalismo de izquierda, enrolándose en ellas  legendarias figuras como Jorge Abelardo Ramos y posteriormente  Juan José Hernández Arregui. En relación a esta última tendencia, las enseñanzas de Manuel Ugarte resultan altamente reveladoras y su americanismo inspirará a todo el Pensamiento Nacional.
    Pero no solo el anticolonialismo caracterizará la producción de ese nacionalismo popular ya emergente. El Pensamiento Nacional, incorporando al pueblo como elemento nuclear de la Nación, irá inmiscuyéndose, entre otras, en una cuestión que es capital para la comprensión de lo argentino: la cuestión identitaria.
    Fermín Chávez en un opúsculo lamentablemente olvidado ha sostenido que Fray Francisco de Paula y Castañeda, Manuel Ortiz Pereyra,  Ernesto Quesada, Leopoldo Lugones, Manuel Ugarte, Ricardo Rojas, Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche y Manuel Gálvez, entre otros, abordaron, desde diversos matices, la cuestión nacional citando en esa obra una brillante reflexión de Ugarte datada en 1912: ¡Somos indios, somos españoles, somos latinos, somos negros, pero somos lo que somos. No queremos ser otra cosa!
    Estas y otras apreciaciones altamente valorativas sobre nuestra composición mestiza y nuestra razón identitaria resultarán cruciales en momentos que ciertas mentes obtusas denunciaban una Argentina desintegrada por una inmigración aluvional con su consecuente infortunio: la pérdida de identidad.
    Raúl Scalabrini Ortiz por su parte rescatará a esta Argentina inclusiva y mestiza, concibiendo un neologismo para describir el proceso de interacción e integración de culturas que se operaba en América y en especial en nuestra Argentina: lo multígeno.
    Por razones entre las que se incluyen lógicos matices y perspectivas conceptuales disímiles sobre ciertos fenómenos, esta corriente nunca se aglutino bajo ninguna modalidad organizativa, aunque todos sus mentores coincidieron en la existencia de un universo sociopolítico caracterizado por las relaciones desiguales de poder, y el carácter periférico y dependiente  de nuestro país.
    Francisco José Pestanha
    El término semicolonia será utilizado por muchos autores de esta corriente como Jorge Abelardo Ramos.
    CAMPI: Daniel Enrique Antonio: “El nacionalismo Hispanoamericano de Raúl Scalabrini Ortiz”. En actas del Congreso Internacional de Historia de América. Córdoba Marzo de 1987.
    SCENNA, Miguel Ángel; “Los que escribieron nuestra historia”. La Bastilla. Buenos Aires 1976.
    PESTANHA Francisco José .FORJA: Hace 76 años comenzaba a edificarse un sueño”. En www.telam.com.ar
    CHAVEZ Fermín: “Lo Argentino como producto Histórico”. Opúsculo de difusión gratuita. 200
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    Fuente: Agenda de Reflexión

    6/04/2012

    CRÓNICA DEL CORDOBAZO




    Por Rodolfo Walsh*

    Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires.

    Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores.

    La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan Trabajadores metalúrgicos, del transporte y otros gremios declaran paros para los días 15 y 16 de Mayo, en razón de las quitas zonales y el no reconocimiento de la antigüedad por transferencias de empresas.

    Los obreros mecánicos realizaban una asamblea y son reprimidos, defienden sus derechos en una verdadera batalla campal en el centro de la ciudad el día 14 de Mayo.

    Los atropellos, la opresión, el desconocimiento de un sinnúmero de derechos, la vergüenza de todos los actos de gobierno, los problemas del estudiantado y los centros vecinales se suman.

    Se paraliza totalmente la ciudad el 16 de mayo. Nadie trabaja. Todos protestan. El gobierno reprime.

    En Corrientes es asesinado el estudiante Juan José Cabral. Se dispone el cierre de la Universidad.

    Todas las organizaciones estudiantiles protestan. Se preparan actos y manifestaciones. Se trabaja en común acuerdo con la CGT.

    El día 18 es asesinado en Rosario, el estudiante Adolfo Ramón Bello. Se realiza con estudiantes, obreros y sacerdotes tercermundistas una marcha de silencio en homenaje a los caídos.

    El 23 de Mayo es ocupado el Barrio Clínicas por los estudiantes y son apoyados por el resto del movimiento estudiantil.

    El 26 de Mayo el movimiento obrero de Córdoba resuelve un paro general de las actividades de 37 horas a partir de las 11 horas, para el 29 de Mayo, con abandono de trabajo y concentraciones públicas de protesta.

    Los estudiantes adhieren en todo a las resoluciones de la CGT. Los estudiantes organizan y los obreros también. Millares y millares de volantes reclamando la vigencia de los derechos conculcados inundan la ciudad los días previos.

    El 29 de Mayo amanece tenso. Los trabajadores de luz y fuerza son atacados con bombas de gases a la altura de Rioja y General Paz. Una vez más la represión está marcha.

    Las columnas de los trabajadores de las fábricas automotrices llegan a la ciudad y son atacados. El comercio cierra sus puertas y la gente inunda las calles.

    Corre la noticia de la muerte de Máximo Mena, obrero mecánico. Se produce un estallido popular, la rebeldía contra tanta injusticia, contra los asesinatos, contra los atropellos. La policía retrocede. Nadie controla la situación.

    Es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantes que luchan enardecidas. El apoyo total de la población.

    Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas.

    El saldo de la batalla de Córdoba, "El Cordobazo", es trágico. Decenas de muertos, cientos de heridos. Pero la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página histórica argentina y latinoamericana que no se borrará jamás.

    En medio de esa lucha por la justicia, la libertad y el imperio de la voluntad del pueblo, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa, donde el hombre no sea lobo del hombre, sino su hermano.

    "Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan.

    La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas. Esta vez es posible que se quiebre el círculo...".

    RW/

    *Extraído del “Periódico de la CGT de los Argentinos”.
    Colección Completa. Números 1 al 55. Mayo 1968 - Febrero 1970.

    El poder de las redes

    El Poder De Las Redes

    From: marioenrique, 1 hour ago