4/24/2008

Recordación del Genocidio Armenio (24 de Abril de 1915)

"Nacer armenio es una desgracia y vivir como armenio es heroísmo" Avedik Isahagian (1875-1957) poeta

1.- Los Armenios y el Imperio Otomano :

Los armenios, una minoría cristiana que --junto con griegos y judíos-- constituyeron durante siglos la columna vertebral económica del Imperio Otomano, eran periódicamente víctimas de matanzas, frecuentemente alentadas desde el Estado Otomano.

La persecución se volvió sistemática hacia finales del siglo XIX. Antes de la cometida en plena Primera Guerra Mundial (1914-1918), hubo masacres a gran escala entre 1894 y 1896 y en 1909.

Tras la derrota a manos de Rusia en la batalla de Sarikemish, en enero de 1915, el ministro de Guerra turco Enver Pasha acusó a los armenios de "quinta columna" y aseguró que sus actividades le dieron ventaja al enemigo.

En esa batalla, murieron el 85 por ciento de los 100.000 soldados turcos, en parte por la incompetencia de Pasha como comandante. Pero también es cierto que las tropas rusas recibieron en su avance sobre Turquía desde el este el apoyo de facciones armenias que pretendían formar un estado propio luego del conflicto.

Enver y el ministro del Interior, Talaat Pasha, diseñaron luego de la batalla de Sarikemish un plan para impedir la colaboración de armenios con Rusia y las fuerzas aliadas. El Imperio Otomano estaba alineado con Alemania y el Imperio Astrohúngaro, que serían derrotados en 1818.

El 24 de abril de 1915, fueron arrestados y ejecutados 250 intelectuales y líderes comunitarios armenios. Al mes siguiente, entró en vigor una ley que autorizaba el desplazamiento y deportación masivas de poblados armenios enteros y la confiscación de sus propiedades.

Los soldados que servían en el ejército fueron dados de baja sumariamente y usados como mano de obra barata al servicio de los batallones en el frente. La mayoría de los que sobrevivieron al maltrato y a la hambruna terminaron ejecutados o desaparecidos.

Las atrocidades contra los armenios, en particular en el este de Turquía, continuó durante todo el año siguiente. Occidente disponía de numerosos informes sobre la magnitud de la masacre.

El entonces embajador de Estados Unidos, Henry Morgenthau, elevó extensos reportes a su gobierno sobre la situación y reclamó sin éxito contención a Enver y a Talaat. Washington era neutral, pero ingresó en la guerra del lado de los aliados en 1917.

Otros informes fueron elaborados por la espía, escritora y aventurera británica Gertrude Bell.

Las afirmaciones de Morgenthau y Bell fueron las más consideradas por historiadores occidentales para evaluar la masacre, que parece corroborada por registros de diplomáticos y militares alemanes.

Según la versión occidental, 1,5 millones de armenios --es decir, la mayoría de este grupo étnico-- fueron conducidos en una larga marcha a través de la Mesopotamia en condiciones extremadamente duras.

Gran parte de esa marea humana murió en el camino. Los sobrevivientes escaparon a países vecinos y a Occidente. Tribus kurdas que colaboraban con el Imperio Otomano cometieron violaciones, torturas y masacres de armenios.

2.- El primer genocidio y sus consecuencias


La palabra genocidio fue acuñada en 1943 por el académico judío y polaco Raphael Lempkin para referirse a la masacre de asirios a manos de iraquíes en 1933, la de armenios en la Primera Guerra Mundial y de judíos en la Segunda.


Turquía perpetró el primer genocidio del siglo XX, probado en numerosos documentos oficiales y por innumerables referencias históricas.

Pero tuvo un valor agregado junto al silencio de las potencias europeas de entonces: fue el antecedente que tuvo en su mira el régimen nazi para perpetrar, ya durante la segunda conflagración mundial, el exterminio de doce millones de civiles (seis millones de judíos) sabiendo la cobardía de las naciones europeas que ignoraron las matanzas sistemáticas de millones de armenios entre 1895 y 1915. El historiador y pensador Davis Mattas explica esta relación entre ambos holocaustos:

'Porque los perpetradores del Genocidio Armenio no fueron perseguidos, el Holocausto organizado por los nazis contra los judíos fue posible. Hay un lazo directo entre el fracaso de perseguir los crímenes contra la humanidad después de la primera guerra mundial y su realización durante la segunda guerra. Este fracaso no ocurrió porque no hubo ofensa o porque no había jurisdicción. Ambas existían, y aun axial los procesos no tuvieron lugar. Esta renuencia a actuar, a despecho de la ofensa y de la jurisdicción, hizo a los nazis mas atrevidos y al Holocausto más posible'

3.- El Derecho a la Verdad.

Leandro Despouy, jurista (relator especial de las Naciones Unidas y Presidente de la Auditoria General de la Nación) en el Diario Clarín del jueves 24 recuerda un nuevo aniversario del genocidio cometido contra el pueblo armenio y nos dice: “La consagración del derecho a la verdad como un derecho fundamental, de carácter autónomo e inalienable, traduce la dimensión ética de los nuevos parámetros que regulan la vida internacional. La lucha contra el olvido y la impunidad ha adquirido una legitimidad tal que desborda el hermetismo de las relaciones interestatales y se proyecta incluso sobre aquellas realidades nacionales sometidas históricamente a la dictadura del silencio”.

La Argentina-donde el tema es política de Estado-es un ejemplo de ello: dio sustento y amparo a la comunidad Armenia, apoyò su causa y además de participar activamente en su reconocimiento en el ámbito internacional lo hizo también por ley, como Francia y Suiza.

La ley 26.199 declara el 24 de abril el “Día de la Acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos” y “Día de recordación de las víctimas del Genocidio Armenio”.

Recordamos que “en un día como hoy, en que se memora a las víctimas del genocidio armenio invocando a la tolerancia como la base del respeto entre los pueblos, los argentinos y armenios que tanto hemos luchado por la verdad, debemos tener presente el ingrato destino de quienes, todavía, en Turquía, no han podido ni siquiera relatar su silenciado infortunio” cierra su nota Leandro Despouy.

Que la desmemoria no nos gane la voluntad de buscar el camino-largo y doloroso-de la justicia y la verdad.

Dr. Mario Enrique Abait

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